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Cómo es el coche perfecto para viajar con nieve

Pese a ser el segmento más de moda, en muchas ocasiones los SUV no tienen características suficientes. Por otro lado los auténticos 4X4 resultan más incómodos en su uso diario, aunque tienen más capacidad a la hora de superar situaciones complicadas y con baja adherencia

A. NOGUEROL El Barco de Ávila

Si bien las cadenas se convierten en un elemento imprescindible si vamos a viajar, de forma puntual, p or una zona nevada, las personas que viven o pasan los fines de semana en una zona de montaña y quienes acuden de forma frecuente en busca de pistas blancas para esquiar, necesitarán un coche adecuado para realizar los traslados.

Se trata de conductores que conviven con la nieve a diario, prácticamente hasta que llega la primavera. En cualquier caso, necesitan un vehículo con determinadas características. En la parte mecánica, resulta de gran ayuda contar con tracción a las cuatro ruedas, permanente o conectable. En la actualidad existe una gran variedad de modelos que cumplen con este requisito, ya que en el segmento de los SUV, tan de moda, prácticamente todas las marcas cuentan con alguna variante 4X4.

Pero además de la tracción, si nuestro paso por zonas nevadas va a ser frecuente, lo más práctico y cómodo será recurrir a unos neumáticos de invierno, con los que se evita el engorro de tener que colocar las cadenas cuando el manto blanco cubre la carretera.

Una tercera cualidad extra que deberá tener el vehículo es una altura al suelo suficiente para evitar que quede atrapado cuando la nieve se acumule. En este caso de nuevo volveremos a recurrir a los vehículos SUV. Unos coches que en la mayoría de los casos raramente se apartan del asfalto, pero que suelen ganar varios centímetros respecto a los coches de los que normalmente derivan.

Pero también las berlinas con tracción 4X4 (normalmente familiares o ranchera), suelen tener algunos centímetros más de altura que ayudarán a enfrentarse a una acumulación de nieve. Normalmente con 17 o 20 centímetros de altura será suficiente (entre 3 y 5 centímetros extra respecto a un coche normal).

Asimismo, si nuestra intención es practicar algún deporte de invierno, no nos podemos olvidar de que necesitaremos una gran capacidad para el material (esquís, botas, trajes de nieve), y para las maletas necesarias para, por ejemplo, pasar el fin de semana. Por lo tanto el cuarto requisito para un coche con el que «subir a la nieve con clase» será el de disponer de un maletero de generosas dimensiones. Una vez más, tanto el segmento de los SUV como las berlinas familiares nos ofrecen esta posibilidad.

Si además de todo ello no queremos renunciar al confort, lo último en tecnología, y unos acabados de lujo para que el trayecto hasta la estación invernal sea lo más agradable posible, nos alejaremos de los tradicionales 4X4 más rudos, que, pese a tener unas mejores cualidades para enfrentarse a los obstáculos que puedan surgir en la carretera, en la mayoría de las ocasiones no resultan ser vehículos cómodos, y mucho menos para el «día a día».

Si en realidad queremos un vehículo capaz de enfrentarse a las condiciones más duras, tanto la tracción como la altura al suelo de los 4X4 tradicionales serán más convenientes. Este tipo de coches son escasos en las ofertas de las principales marcas, pero para suplirlos los catálogos se están nutriendo de los conocidos como Pick-Up o camionetas, que además se pueden matricular como turismos, y así estar sujetas a las mismas limitaciones de velocidad que los «coches normales». Estos Pick-Up ofrecen la ventaja de una cabina posterior abierta, con lo que ganan en capacidad para bultos y objetos.