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Tenía una sencilla lona para protegerse de la lluvia / P. F.

Biscúter: el vehículo de movilidad personal de los años 50

Se conducía sin carné y no tenía marcha atrás

PATXI FERNÁNDEZ

Las calles de las principales ciudades se llena de vehículos de movilidad personal, bicicletas y patinetes eléctricos, triciclos y cuadriciclos que facilitan el transporte a quienes o no quieren o no pueden convertirse en propietarios de un coche. Pero si miramos un poco al pasado antes de la llegada del Seat 600, el coche que motorizó a los españoles, era frecuente ver allá por los años 50 un os pequeños vehículos llamados Biscúter, que rápidamente se convirtieron en el coche popular español.

El coche era muy sencillo. Tenía una carrocería de duraluminio , un único asiento de dos plazas, y un motor de un cilindro, 197 centímetros cúbicos y dos tiempos, con transmisión a la rueda delantera derecha. Se arrancaba con un tirador-manivela, tenía una potencia de nueve caballos y lograba una velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Solo circulaba hacia delante, y para aparcar o dar marcha atrás en conductor tenía que bajarse y mover el cochecito a mano. Era descapotado, pero contaba con una lona con la que cubrir a los pasajeros en caso de lluvia. Su consumo era de unos 4,5 litros de gasolina a los 100 km.

Su inventor, el ingeniero francés Gabriel Voisin, conocido experto en aeronáutica, buscó en este vehículo «el sentido del confort y de manejabilidad que es típico de los scooters», según explicaba el propio Voisin en ABC cuando el coche llegó al mercado en 1954. Inicialmente presentó su proyecto en Francia, pero no tuvo la acogida que esperaba.

Voisin encontró en el industrial catalán José María Marcet el apoyo necesario para llevar a cabo su proyecto en Barcelona, en la recién formada empresa Autonacional S.A. Desde la ciudad condal salieron las primeras unidades, y su venta se extendió después a Madrid y a Sevilla, hasta llegar rápidamente a numerosas ciudades y pueblos de toda España. La fábrica de Sant Adrià montaba unos 450 automóviles al mes.

Entre 1953 y 1959 se fabricaron unos 12.000 Biscúter. Su precio era de unas 25.000 pesetas (150,60 €), equivalentes a unos 3.300 euros actuales. Al igual que muchos microcoches actuales se conducía sin carné, gracias a lo cual se hozo muy popular.

Pronto pasó a ser conocido como «Zapatilla» / P. F.

Cuando se introdujo en el mercado no tenía nombre formal y se llamaba simplemente Serie 100, pero pronto pasó a ser conocido como «Zapatilla» por recordar su diseño a este tipo de calzado. Finalmente se optó por el nombre de Biscúter porque era del tamaño de dos motos scooter y recordaba a una moto de este tipo pero con cuatro ruedas.

Hubo versiones transformadas como furgoneta, a la que se añadieron unas puertas y ventanas con caja de madera. Podía cargar hasta 250 kg, pero su velocidad era algo menor, de tan solo 65 km/h.

Otra variante familiar, conocida como «rubia» tenía capacidad para transportar hasta a cuatro personas con 200 kilos de carga. También se comercializó un Biscúter con carrocería de plástico que resultó un fracaso comercial, e incluso una versión deportiva Coupé carrozada que fue llamada Biscúter Pegasín.

El Seat 600, la fabricación en España de modelos de las marcas Renault y Citroën acabaron con su vida comercial a principio de los años 60, tras una producción total de unos 12 000 coches. En los años 80 se intentó resucitar este modelo, pero el proyecto no llegó a materializarse.