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El Mazda CX-60 / MAZDA

Mazda CX-60: entrando en el ruedo premium

JUAN ROIG VALOR

Si quieres competir en Europa, es necesario construir un SUV del segmento D que tenga una variante híbrida. Aunque las calles en el Viejo Continente sean estrechas y el Gobierno comunitario haya marcado el fin del motor de combustión en 2035, los clientes europeos quieren un todocamino moderno con acabados de lujo.

Y Mazda, una marca que se había resistido a ver el fin de los motores de combustión — usará su propulsor rotativo en sus híbridos— y centrada en las sensaciones al volante, no ha sido excepción a las tendencias del mercado. La marca juega, además, una baza única para ella: su producción reducida le ha permitido diferenciarse de otras marcas generalistas.

Su intención es la de competir contra otros constructores más premium. Es decir, los alemanes. En la presentación del CX-60 se mostraron las diferencias entre precio y equipamiento entre el BMW X5 o el Audi Q5, los dos rivales a batir en este segmento. Pero para ello, es importante alejarse de la concepción que tenían de sus modelos antiguos y centrarse en la calidad.

En palabras del CEO de la filial europea, Martijn ten Brink, «la demostración va a estar en el producto». Para el nuevo SUV, que será el primer híbrido enchufable de la marca, se han esforzado en conseguir una experiencia de conducción dinámica rodeado de un interior lujoso.

Por supuesto, esto solo se consigue en los acabados superiores, uno más destinado a la conducción deportiva (Homura) y otra para el confort en marcha, (Takumi). Esta última es en donde los artesanos japoneses se han enfocado en usar materiales nobles, como el cerezo o el cuero blanco. En nuestra opinión, es el acabado más deseable.

En el salpicadero están presentes dos pantallas multimedia de 12,3 pulgadas, aunque la de la consola central no es táctil. El interior es amplio y se puede expandir aún más si se abaten los asientos, pasando de 570 litros a 1.148.

En cuanto al propulsor, la gran novedad es el híbrido enchufable de 2.5 litros, que desarrolla una potencia conjunta de 327 caballos. La transmisión automática de ocho velocidades es completamente nueva y le dota de un carácter deportivo que sorprende en un vehículo de estas dimensiones.

    Con 63 km de autonomía en el ciclo combinado WLTP, el CX-60 cumple de sobra con los requisitos para obtener la etiqueta Cero de la DGT. Más adelante llegarán dos versiones diésel de 200 y 254 CV, ambos con seis cilindros en línea e hibridación ligera de 48 voltios. Posteriormente, estará disponible un propulsor gasolina cuya potencia todavía no ha sido comunicada.

    Los precios partirán de los 48.719 euros para las versiones diésel, mientras que la híbrida enchufable lo hará en 50.268. Este precio será solo durante un primer periodo de lanzamiento, y luego este ascenderá a 52.115 euros. Con descuentos, se puede reducir el importe en 2.500 o 5.000 euros, con achatarramiento.