https://static.canarias7.es/www/menu/img/motor-desktop.png

Citroën C4 y ë-C4, a prueba: la berlina se redefine

Primera prueba del nuevo modelo de Citroën, a caballo entre la berlina tradicional y los SUV, con motores gasolina, diésel o eléctrico y fabricado en Villaverde (Madrid) en exclusiva mundial

UNAI MEZCUA Madrid

El nuevo C4, que ya está a la venta en España, es un coche difícil de clasificar. A medio camino, sobre todo en lo estético, entre un SUV y una berlina, Citroën apunta directamente con su nuevo modelo al corazón de dos segmentos: el de los todocaminos compactos, que lidera el mercado; y el de las berlinas, en franco retroceso desde hace años, pero aún asentado. Todo ello, sacando pecho de la principal virtud de la marca: el confort de marcha.

Fotogalería: Citroën C4 2021, a prueba

Galería. Fotogalería: Citroën C4 2021, a prueba

Fabricado en Villaverde (Madrid) en exclusiva mundial, el nuevo C4 está disponible tanto con motores gasolina o diésel como en versión eléctrica, que la marca denomina ë-C4. Hemos podido probar, durante su presentación internacional, esta última versión, de 136CV y una motorización diésel de 131CV. Ambos, de potencia idéntica, ofrecen un empuje más que suficiente para la inmensa mayoría de conductores, si bien el eléctrico se impone por el rendimiento inmediato propio de este tipo de propulsores. También están disponibles, o lo estarán en breve, motores gasolina PureTech de 100,130 y 150CV con cambio manual o automático EAT8 -con levas de cambio tras el volante-; y diésel BlueHDI de 110CV.

La mecánica diésel ofrece un buen rendimiento, aunque es algo gastona, superando en nuestra prueba los siete litros a los 100 en una conducción ágil. La eléctrica encaja a la perfección con el espíritu del modelo, al ofrecer una rodadura bastante silenciosa -en autovía sí es apreciable el ruido de rodadura- y sin vibraciones. Un botón «B» (brake, freno) permite activar un modo de retención al levantar el pie del acelerador, que no llega a ser tan invasivo como el «pedal único» de otras marcas pero que está muy bien ajustado para evitar tirones innecesarios. Resulta muy fácil acostumbrarse y permite maximizar en entornos urbanos los 350 kilómetros de autonomía que homologa con su batería de 50 kWh.

El eléctrico es eficiente en ciudad, puesto que hemos logrado cruzar Madrid (de Dr. Esquerdo al final de la Gran Vía incrementando la autonomía inicial de 330 a 334 kilómetros al final del recorrido, con el modo ECO y en condiciones de tráfico intenso. No lo es tanto a altas velocidades: nuestro consumo medio ha oscilado entre los 20 y los 25 kWh a los 100 kilómetros, aunque aquí la conducción no ha buscado la eficiencia, y hemos alternado también entre los modos Normal y Sport. Éste último ofrece una respuesta más inmediata al pisar el acelerador, y endurece un poco la dirección, que es bastante asistida.

A parte de la versión eléctrica, la estrella técnica del C4 es la nueva suspensión con amortiguadores progresivos hidráulicos. Se trata de un avance propio de Citroën, incorporado ya en el C5 Aircross. En el nuevo C4 se equipa de serie en todos los niveles de equipamiento, salvo en el más básico LivePack (disponible únicamente con motor térmico). Consiste en dos topes hidráulicos en ambos extremos de los amortiguadores, que actúan tanto en los movimientos de extensión como de comprensión.

Este sistema en el C4 ofrece un elevado nivel de confort al afrontar los resaltos de la carretera o badenes, que en muchos casos (dependiendo de la velocidad) apenas se notan, y se absorben con mucha suavidad. En carreteras con muchas curvas se nota que Citroën ha priorizado el confort sobre las sensaciones dinámicas, lo que invita a circular de manera sosegada. Eso no significa que el coche no sepa mantenerse al rodar rápido, pero sí cuesta un poco acostumbrarse. También contribuyen al alto grado de comodidad los asientos Advanced Comfort, con una espuma densa que acomoda muy bien el cuerpo.

Al volante se deja notar la posición de conducción sobre elevada, más propia de un SUV que de una berlina, gracias a una altura libre al suelo de hasta 156 milímetros (50 menos en la versión eléctrica), que en buena medida vienen dadas por unas enormes llantas de 18 pulgadas en todas las versiones salvo en la de acceso, rodeadas por unas protecciones plásticas que refuerzan la estética SUV. El frontal y la zaga están protagonizados por la nueva firma lumínica en V y, un detalle a tener en cuenta, es que el alerón trasero que parte la luneta influye, lógicamente, en la visión, aunque no resulta en absoluto molesto.

Interior bien ajustado y agradable

En el interior todo está muy bien ajustado, y abundan los materiales blandos en casi todo lo que está al alcance de la mano. El salpicadero escalonado es muy agradable al tacto y a la vista, y la instrumentación está muy bien ordenada. Una gran noticia: vuelven los mandos físicos para la climatización. La pega: se echa de menos un botón dedicado para acceder al navegador desde otra pantalla.

La información se reparte entre un cuadro digital (algo pequeño para lo que últimamente se acostumbra, pero de buena visibilidad, y con varios niveles de personalización) y un head-up display proyectado sobre metacrilato, situado justo delante de los ojos. Una gran pantalla de 10» permite acceder al navegador y al infoentretenimiento y, además, Citroën ha instalado un soporte para tabletas justo enfrente del copiloto, para que éste pueda trabajar o entretenerse durante el trayecto. Se ha añadido también un cajón específico para almacenar la tableta.

La ausencia de palanca de freno o de transmisión (en la versión eléctrica y en las térmicas con cambio automático) refuerza la sensación de espacio. El coche resulta amplio tanto delante como detrás, gracias a una amplia batalla (distancia entre ejes) de 2,67 metros, que le dota también de un gran aplomo. Y hay numerosos espacios de almacenamiento en el habitáculo, con hasta 39 litros de capacidad, que completan al maletero, de 380 litros. En la versión eléctrica, por cierto, éste cuenta con una bandeja para guardar el cable de recarga.

En el apartado tecnológico, el C4 puede incorporar un amplio abanico de asistentes a la conducción ( hasta 20 sistemas diferentes), como frenada de seguridad, alerta de colisión o alerta activa de cambio involuntario de carril. Citroën agrupa varios de ellos en el denominado Highway Assist, que permite circular en autovía delegando gran parte de la conducción en el vehículo. Se ofrecen también faros inteligentes SmartBeam (alternan automáticamente entre luces largas y cortas) y asistente de aparcamiento ParkAssist.

Ficha técnica

- Motor: diésel, gasolina o eléctrico, de 100 a 155CV

- Cambio: manual o automático EAT8

- Dimensiones: 4,36/1,80/1,52

- Maletero: 380 litros

- Precio: desde 20.800 euros

Temas

Motor, C-Motor,