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Markus Duesmann, CEO de Audi / P. F.

El jefe de Audi pide «días libres de coches»

El CEO de la compañía dice que la gente se está quedando sin dinero, sobre todo cada vez más conductores usan el carril derecho y no conducen a más de 100 kilómetros por hora

ROSALÍA SÁNCHEZ

Las autopistas alemanas, que siguen sin límites de velocidad, son desde hace meses motivo de debate público en Alemania, enmarcado en la crisis energética y la necesidad a ahorro de combustibles. «Los altos precios del combustible han llevado por sí solos a un cambio en el comportamiento de conducción», dice el jefe de Audi, Markus Duesmann, que acaba de entrar en la polémica con estas sorprendentes declaraciones, «pero eso no es suficiente». «Para sintonizar mejor con la situación y la necesidad de ahorrar en Alemania, podría haber días sin automóviles nuevamente, como en la década de 1970«, ha dicho en una entrevita publicada por «Süddeutsche Zeitung».

Duesmann ha constatado por sí mismo que los altos precios de los combustibles ya están afectando al comportamiento al volante de muchos ciudadanos alemanes. Confiesa que ha observado en su día a día que «ya en la Autobahn se ve que la gente se está quedando sin dinero, sobre todo cada vez más conductores usan el carril derecho y no conducen a más de 100 kilómetros por hora».

No obstante, no cree que este efecto de los altos precios sea suficiente «como único factor regulador» para limitar el consumo de gasóleo y gasolina y considera que un límite de velocidad en las autopistas es una buena idea, al igual que los días en los que no esté permitido circular libremente en automóvil. Personalmente, confiesa que «aprovecharía el efecto positivo de una prohibición de circulación. Por ejemplo, si es domingo, montaré en mi bicicleta de carreras por la autopista cerrada«.

Duesmann se inspira para su propuesta en los años 70, durante la crisis del petróleo, cuando Alemania decretó la prohibición de conducir en domingos, días en los que solamente taxis, médicos y proveedores de productos frescos podían circular.

Esos días las carreteras y autopistas quedaban reservadas para bicicletas y patines. «Tenemos que repensar las cosas, darnos cuenta de que nuestra vida está cambiando», insiste el directivo, que confía en la conciencia y la responsabilidad de los conductores y asegura que su propuesta sería más bienvenida de lo que cabe imaginar.