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Grandes países se caen del pacto contra los coches de combustión

Ni China, ni EE.UU., ni Alemania ni España se suman, aunque sí fabricantes como General Motors o Volvo

ISABEL MIRANDA Enviada especial a Glasgow

Era uno de los momentos más esperados en la Cumbre del Clima (COP26) que se celebra en Glasgow: un acuerdo voluntario pero amplio para acabar con los coches de combustión a más tardar en 2040. Pero con 33 países adheridos el «momento» quedó descafeinado. Faltan los principales países fabricantes, como China, Estados Unidos, Alemania, España o Francia. Sí están, sin embargo, seis grandes empresas, como General Motors o Volvo; pero no Toyota o Volkswagen.

El texto establece para países, ciudades y marcas trabajar para que todas las ventas de automóviles y camionetas nuevas tengan cero emisiones para 2040, adelantando esa fecha a 2035 en el caso de los principales mercados. Es un intento de frenar las emisiones asociadas al transporte, ya que hoy automóviles, camiones, barcos, autobuses y aviones representan aproximadamente una cuarta parte de todas las emisiones globales de carbono, de las cuales la mayor parte proviene de los vehículos en carretera.

Entre los países firmantes se encuentran Canadá, Países Bajos o Reino Unido, así como Polonia, Suecia, Israel o Chile. Pero, sobre todo, sí están algunas de las grandes marcas, como la sueca Volvo, los estadounidenses Ford Motor y General Motors, Mercedes-Benz de Daimler AG, BYD Co Ltd de China y Jaguar Land Rover, así como una unidad de Tata Motors Ltd de la India. Volvo, por ejemplo, se ha comprometido a ser completamente eléctrico para 2030.

Sin embargo, la aparente falta de voluntad de China, el mercado automovilístico más grande del mundo, y de Estados Unidos, la economía más grande del mundo y el segundo mercado internacional, plantea interrogantes sobre su eficacia. Además, pocos países de la Unión Europea se han unido. Tampoco España, que hoy tiene fijada esta meta para 2040.

La industria, por delante

«Los planes de electrificación de la industria automovilística la colocan por delante de los reguladores. Pero estos planes no se materializarán sin objetivos reales para poner fin a las emisiones de los automóviles para 2035 a más tardar. Estados Unidos y Europa, especialmente Alemania y Francia, deben liderar», dijo ayer Julia Poliscanova, directora senior de vehículos y movilidad eléctrica en Transport & Environment (T&E).

Lo cierto es que a nivel europeo, hay sobre la mesa una propuesta de la Comisión para prohibir la venta de coches de combustión e híbridos a partir de 2035, pero sigue sometida a debate. El Parlamento Europeo y los estados miembro aún deben pronunciarse. En el caso de Alemania, el Gobierno justificó ayer que, pese a estar de acuerdo con que solo los vehículos de cero emisiones puedan matricularse a partir de 2035, todavía no hay un acuerdo interno sobre si los combustibles para motores de combustión de fuentes renovables pueden ser parte de la solución.

«El objetivo de la Comisión Europea es tremendamente ambicioso, pero es lo que tienen los objetivos», dice Arturo Pérez de Lucía, director general de AEDIVE. «No ha sido eficaz forzar artificialmente esa transformación poniendo fecha de caducidad a las tecnologías de combustión para posicionar la movilidad eléctrica cuando a pesar de todos los anuncios y objetivos, no tenemos todavía los mimbres necesarios en precios, oferta de mercado e infraestructuras», informa Patxi Fernández.