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Cómo usar de forma eficiente el aire acondicionado del coche

Con la llegada del calor y con los precios elevados de los combustibles es importante encontrar el equilibrio para enfriar el coche sin que se dispare el consumo

A. NOGUEROL El Barco de Ávila

Durante esta época del año, son muchos los kilómetros y las horas que se pasan dentro del coche, por lo que es importante asegurarse de que el sistema de climatización del vehículo funciona correctamente. Con los precios actuales de los combustibles, que pueden estar por encima de los 2 euros por litro, es importante logar una buena climatización, e intentar al mismo tiempo que no se disparen los consumos del coche.

Es cierto que tanto el aire acondicionado como el climatizador automático necesitan que el motor realice un esfuerzo superior, el necesario para que funcione un compresor. Y este esfuerzo «extra» supone también un mayor consumo.

Este «sobreesfuerzo» supone una media de un 6% más en el gasto de combustible, aunque esta cifra se puede reducir al 2 o 4 % si disponemos de un climatizador automático. Unas cifras estimativas, ya que también dependerá de cual sea nuestro vehículo, su antigüedad, y nuestra forma de conducir.

El aire acondicionado hace que viajemos con un mayor nivel de confort, lo que redunda también en una mayor seguridad. Una temperatura elevada en el interior de nuestro coche puede además provocar somnolencia y hacer que aumente el riesgo de tener un accidente. Según algunos estudios, un conductor que viaje con una temperatura de unos 35ºC tiene unos reflejos similares a los que tendría tras haber bebido un par de cervezas.

En teoría circular con las ventanillas abiertas hará que el consumo del coche sea menor. Pero solo en teoría y bajo determinadas circunstancias: Si circulamos por debajo de los 70 Km/h. Esto es debido a que con las ventanillas abiertas la resistencia al aire de nuestro coche hace que consumamos más energía. El vehículo es más aerodinámico con las ventanillas cerradas que con ellas abiertas. A más de 70 Km por hora, el aumento de consumo puede ser ligeramente inferior o similar al de llevar el aire acondicionado conectado.

Para que el consumo de combustible sea el menor posible lo mejor es que este aire acondicionado mantenga una temperatura en nuestro coche entre los 20 y 23 grados.

Además de esta primera recomendación, desde Oscaro nos ofrecen 5 consejos clave para utilizar de forma eficiente el aire acondicionado del coche durante las vacaciones y evitar el calor en los desplazamientos:

Antes de reanudar la marcha: aunque resulte obvio, intentar aparcar a la sombra es «el truco» por antonomasia para evitar que el vehículo alcance temperaturas elevadas. Es cierto que, en verano, ya sea en la playa o en la ciudad, no siempre es posible. Una solución que ayuda a bajar hasta 10º la temperatura del interior del vehículo es abrir las puertas con el aire acondicionado funcionando a baja potencia. De esta forma, se acelera el proceso de enfriado sin repercutir en un mayor gasto de energía, ahorrando hasta un 20% en el consumo del vehículo.

Los primeros kilómetros sin el aire a pleno rendimiento: habiendo iniciado ya la marcha, pondremos el climatizador en un nivel medio con las ventanillas bajadas hasta coger velocidad, momento en el que ya se pueden subir y aumentar las revoluciones del aire acondicionado.

Orientar hacia arriba la ventilación: el aire frío pesa más que el caliente, por lo que enfocando las rejillas hacia el techo el interior del vehículo se enfriará antes y favoreceremos la circulación del aire.

Nunca menos de 22 grados: lo recomendable es mantener la temperatura entre 22º y 23º y sin dirigirlo hacia la cara o el cuello, sino más bien hacia el techo. En verano, tendemos a poner el aire acondicionado a temperaturas muy bajas buscando huir del calor cuanto antes, algo que puede ser perjudicial para nuestra salud. De hecho, los grandes contrastes de temperatura provocan inesperados resfriados que pueden poner en peligro el resto de las vacaciones.

Para viajes largos, mejor la recirculación del aire: una vez alcanzada la temperatura ideal, y sobre todo para viajes largos, lo más recomendable es utilizar la funcionalidad de «recirculación del aire» para aprovechar el aire frío del interior del habitáculo y conseguir que todos los pasajeros, incluso los que van en la parte de atrás del vehículo, disfruten de una temperatura agradable durante todo el trayecto. Además, de esta forma evitaremos un uso excesivo del sistema de refrigeración y protegeremos el compresor frente a potenciales averías.