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Boceto del Tesla Model X / P. F.

Tesla se repliega a Estados Unidos

El sector alemán ocupa el espacio que deja en su territorio Elon Musk

ROSALÍA SÁNCHEZ

Elon Musk ha dado orden de paralizar la construcción de la fábrica de baterías de Tesla en Brandeburgo, en los alrededores de Berlín. La empresa ha explicado que el trasfondo de esta decisión es el plan del gobierno de EE. UU. para proporcionar incentivos fiscales de 7.500 dólares a la compra de automóviles eléctricos producidos íntegramente en territorio nacional, lo que lleva a Tesla a desplazar su impulso inversor a fábricas de baterías en EE.UU. y dejar la alemana para una segunda fase de su expansión.

Hasta que se publiquen los términos concretos de esos incentivos fiscales, las obras en Alemania quedan suspendidas, mientras que Tesla ha presentado ya un expediente a la Oficina de Auditoría de Texas para explorar la posibilidad de construir una refinería de litio en el estado sureño. Este es el motivo por el que la Comisión Europea se haya referido a los incentivos fiscales de Biden como «discriminatorios» y haya destacado que viola las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Las administraciones alemanas, sin embargo, no tiran la toalla. El presidente regional de Brandeburgo, Dietmar Woidke, y su ministro regional de Economía, Jörg Steinbach, han organizado a toda prisa un viaje a Estados Unidos para mantener allí conversaciones políticas en Washington y una reunión con representantes de Tesla. El ministro federal de Economía, Robert Habeck mantuvo también un aparte sobre este asunto con su homólogo estadounidense durante la última de la reunión de ministros de Comercio del G-7, en defensa de lo que denominó «comercio justo». Después de esos contactos, el alcalde de Grünheide, Arne Christiani, ha informado que «las obras van a continuar, aunque de momento Tesla dará prioridad en el suministro de componentes a la fábrica de Austin y destinará allí al grueso de sus ingenieros».

La industria alemana, por su parte, se apresura a llenar el hueco que deja Tesla. Volkswagen ha sacado a bolsa Porsche para obtener fondos con los que financiar la costosa electrificación del grupo.

La oferta de acciones se ha cubierto en apenas 24 horas y entre los grandes inversores que ya se han comprometido a comprar figuran el fondo soberano de Qatar, el fondo soberano de Noruega Norges Bank y T. Rowe Price, que pagarán un máximo de 750 millones de euros cada uno, además de ADQ con 300 millones.

El canciller alemán Olaf Scholz y el CEO de Volkswagen pusieron en agosto la primera piedra de la planta de producción de celdas de batería del grupo en Salzgitter, con una inversión estimada de 2.000 millones de euros en una capacidad de 40 Gwh, y la República Checa presiona desde hace meses para que Volkswagen establezca en su territorio una nueva fábrica de baterías.