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Esta modalidad de renting ya supone 1 de cada 10 operaciones / P. F.

«Renting por meses», la alternativa para no tener que esperar por un coche

A. NOGUEROL

Los largos plazos de espera por un vehículo nuevo, 5 meses si es de combustión o 7 meses si es eléctrico o híbrido. La guerra en Ucrania y los problemas en las cadenas de producción por las materias primas y la falta de microchips, han alargado los plazos de entrega de los vehículos a los clientes, siendo más notable en los electrificados que en los de combustión.

La diferencia en la demora de ambas tecnologías se debe a que, a los consabidos problemas en la producción de los vehículos, hay que sumar que los fabricantes no tienen la misma capacidad para producir un electrificado que uno de combustión, a pesar de la alta demanda por los primeros, por lo que el retraso en sacarlos de fábrica es mucho mayor.

Según datos de PromoCAR para Sumauto, estas circunstancias están provocando que empiece a calar entre los conductores el alquiler de corta duración para compensar la espera, una tendencia que está ayudando a consolidar esta modalidad de renting, que ya supone 1 de cada 10 operaciones.

Se trata de una modalidad de «renting por meses» con coches seminuevos y contratos a 1 año de duración, pero extinguibles sin penalización a partir de 6 meses. Esta duración es clave, dado que el comprador de un vehículo nuevo no empieza a pagar las letras del vehículo hasta que no tiene las llaves, de ahí la posibilidad de optar por un alquiler a corto plazo que se pueda ajustar en tiempo y forma a sus necesidades y sin que se solape la cuota del renting con la financiada por la compra.

Estos contratos han encontrado un nicho de mercado que alcanza también a otro tipo de conductores, bien como fórmula de entrada a su primer renting, o bien como solución a aquellas personas que no puedan endeudarse ni apalancarse financieramente. El contexto de incertidumbre económica, marcado por la subida de la inflación y de los tipos de interés, invita a los consumidores a ser cautos y no comprometerse a operaciones financieras a largo plazo.

Así sucede con los vehículos nuevos con precios «prohibitivos», con un promedio de 20.500 euros, según la Agencia Tributaria, cuantía que no permite a muchos hogares españoles renovar la motorización del hogar. Y lo mismo ocurre con el vehículo usado, con una caída del 'stock' de los diésel y gasolina del 33% y un incremento del 16% de los precios (17.561 euros de media) en el último año, de acuerdo a Autobiz.

Según Íñigo Breña, director de RentingCoches, «al igual que muchos buscan en el alquiler una solución habitacional hasta que pueden entrar a una vivienda nueva y les dan las llaves, con los coches está sucediendo lo mismo. Compradores que requieren de una solución de movilidad están empezando a mirar hacia un renting de meses, de modo que no vean comprometida ni sus finanzas ni sus necesidades de desplazamiento».