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La ministra de Industria propone superar la crisis de microchips fabricándolos en España

Reyes Maroto admite que la crisis de los semiconductores es una «problemática europea» que afecta de forma especial a España por ser el segundo fabricante de automóviles del continente.

S. M. Valencia

Cuando el sector de la automoción en España comenzaba a ver la luz al final del túnel tras la crisis provocada por el Covid-19 un nuevo problema ha surgido en el horizonte: la crisis de los microchips, responsable de la paralización temporal de la fabricación en las principales plantas españolas.

Las soluciones son complicadas y las que tienen más posibilidades pasan por apuestas a medio y largo plazo. Entre ellas, destaca una de forma clara, producir este componente en el viejo continente o incluso en España.

Así lo evidenció Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, en la sexta edición del Foro ECOMOV organizado en Valencia por LAS PROVINCIAS, que reunió a los principales exponentes de la automoción para debatir sobre un futuro marcado por la sostenibilidad y la transformación del sector.

[Aquí las imágenes del Foro ECOMOV]

La representante del Ejecutivo admitió que la crisis de los microchips es una «problemática europea» que afecta de forma especial a España por ser el segundo fabricante de automóviles del continente. Por ello, puso en valor que desde la Comisión Europea se haya apostado por una ley de chips que tiene el objetivo de duplicar la producción de este componente. En la actualidad, apenas se ensamblan en los países de nuestro entorno un 10% de las piezas que se usan y el objetivo es que en una década este dato se duplique.

Maroto aseguró que los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, conocidos como Pertes, presentan una oportunidad para España en este sentido y admitió que hay que aspirar a que se pueda constituir una de esas fábricas. El principal problema de las mismas es que consumen una cantidad importante de recursos hídricos y que requieren de una gran inversión y varios años para ponerse en marcha, pero el Gobierno evidencia con estas declaraciones que no tira la toalla.

Como se trata de un problema que no se podrá desbloquear pronto, se considera que hay que tomar otras medidas adicionales entre las que destaca «presionar para que haya abastecimiento». Poco más se puede hacer salvo buscar todos los huecos de un mercado asiático muy tensionado que concentra el grueso de la producción y del que la dependencia es hoy casi total. Y más cuando otras industrias, como las telecomunicaciones, también demandan más que nunca estos microchips para fabricar dispositivos electrónicos de todo tipo.

Durante este 2021, la falta de aprovisionamiento de microchips está siendo el principal condicionante. Aunque en el conjunto del año se registra un aumento del 11% frente al año anterior, este incremento solo responde a que en 2020 las fábricas estuvieron paradas durante dos meses y medio.

En los últimos cuatro meses, según las cifras facilitadas por la Asociación Nacional de fabricantes Anfac, el ritmo de crecimiento contra 2020 se ha reducido en 28 puntos porcentuales, un reflejo del impacto que el desabastecimiento de semiconductores está causando en el sector de la automoción.

Transformación integral del sector

El otro gran punto de interés debatido durante el foro ECOMOV que protagonizó las intervenciones de Maroto fue la transformación integral del sector de la que tanto se habla, que en pocos años tiene que completarse para poder centrarse en la producción de vehículos híbridos y eléctricos, que ahora son minoritarios. La ministra de Industria admitió que el Gobierno es más que consciente de que el sector «se encuentra en un proceso de transformación» que la pandemia ha acelerado. En este punto, volvió a referirse a la importancia del Perte, que aunque podrá comprender el tema de los microchips, se centrará mucho más en este aspecto al que irán destinados el grueso de los 4.300 millones de euros provenientes de los fondos europeos. Según la dirigente, el objetivo es «transformar la cadena de valor con proyectos transversales».

Además, puntualizó que estas medidas crean un clima favorable que es completado con la iniciativa privada ya que firmas de la importancia de Renault ya han adjudicado vehículos eléctricos a plantas españolas. Ford Almussafes ha logrado un nuevo motor híbrido pero aún se reclaman más concesiones que sustituyan a los vehículos actuales.

Maroto puso en valor que hay actuaciones vinculadas a los fondos europeos que ya han visto la luz y entre ellas destacó de forma clara el plan Moves, que otorga ayudas para la compra de vehículos híbridos y eléctricos. En este sentido, negó que acceder al mismo sea difícil y evidenció que la segunda fase ya cuenta con una ejecución del 83%. En el corto plazo llegará la tercera.

Por otro lado, la ministra de Industria e nsalzó la nueva ley de Formación Profesional, que consideró que será un punto de inflexión «para educar y formar profesionales» en el sector. Un debate que las empresas siempre han puesto encima de la mesa, ya que muchas veces tienen problemas para encontrar personal con formación específica en determinados campos que no sean universitarios. Algo que se espera solventar en el futuro.