https://static.canarias7.es/www/menu/img/motor-desktop.png

El coche eléctrico pone en peligro 38.000 empleos en automoción

Con 21.000 puestos de trabajo en juego, unos 90.000 empleados necesitarán formación para cambiar de actividad laboral

PATXI FERNÁNDEZ Madrid

La transición hacia el vehículo eléctrico va a suponer una completa transformación del tejido industrial en España, con sus correspondientes repercusiones en el empleo. Según el informe realizado por Boston Consulting Group para la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE) presentado ayer, más de 21.000 puestos de trabajo están en juego, otros 35.000 experimentarán cambios sustanciales debido a la llegada del coche eléctrico, y unos 90.000 necesitarán una formación específica para adaptarse a la nueva realidad de la producción de vehículos.

Según el informe se consiguen contrarrestar las pérdidas en el sector de automoción gracias a los puestos de trabajo generados en baterías e infraestructura de recarga, lo que supone la creación neta de 1.000 empleos. Así, la reducción en el esfuerzo laboral requerido para los fabricantes de equipos originales, los proveedores enfocados en motor de combustión interna y otras industrias, supondrá una caída de 38.000 empleos. Por su parte, la demanda de baterías e infraestructura de carga, entre otros elementos y servicios, promoverá la creación de 39.000 empleos.

El estudio contempla una evolución hasta el año 2030 en la que se espera que el volumen de producción se mantenga constante en aproximadamente 2,4 millones de unidades al año. Esto supone una disminución total de la producción de -16,3% en 11 años, que implica una disminución anual del -1,6% y la pérdida de 21.000 puestos de trabajo. Según se prevé, el volumen de ventas anual se mantendrá constante en 1,5 millones de automóviles.

Por lo tanto, el parque automovilístico en España aumentaría solo un 1,1% anual durante los próximos diez años, lo que significa 32 millones de automóviles matriculados en 2030, frente a los 28 millones en 2020.

En cuanto a las cifras positivas, prevé que se necesiten cubrir 17.000 puestos en trabajos relacionados con la infraestructura eléctrica.

El cambio al vehículo eléctrico es otra de las tendencias analizadas, y gracias a la cual se puede conseguir que la pérdida de empleos se vea compensada con la generación de otro tipo de puestos de trabajo.

Se perderán 38.000 puestos de trabajo en industria relacionada con el motor de combustión

Entre las principales conclusiones, el informe destaca que la transición hacia el vehículo eléctrico generará un trasvase importante de puestos de trabajo, que contribuirá a compensar los efectos negativos de tendencias como a pérdida de volumen de producción, de la productividad y, sobre todo, de la deslocalización, «impulsando la transición de empleos hacia sectores como la energía y la infraestructura de recarga, que tendrán una gran necesidad de mano de obra en los próximos años», según explicó durante la presentación Marc Schmidt, responsable de Energía, Bienes Industriales, Operaciones y Personas y Organización en Boston Consulting Group.

Así, en 2020, alrededor del 92% de los vehículos producidos en España estaba equipado exclusivamente con un motor de combustión. Esta proporción caerá drásticamente en 2030 a solo el 2%. Para 2030, el volumen de vehículos eléctricos de batería (BEV) y de vehículos híbridos enchufables (PHEV) será de alrededor del 68%. El 30% restante serán vehículos eléctricos híbridos (HEV). Esto significa un aumento de la producción de un 52% al año de vehículos eléctricos con baterías en España.

Compensar pérdidas y ganancias de empleo

Esta transición hacia los vehículos electrificados consigue contrarrestar las pérdidas en el sector de la automoción gracias a los puestos de trabajo generados en baterías e infraestructuras de recarga.

Según Isabel del Olmo, jefa del Movilidad Sostenible en IDAE «si analizamos los datos absolutos la actividad generada en nuevos puestos no solo va a hacer que no se pierda, sino que puede que el balance final sea positivo».

Sin embargo, Jordi Carmona, responsable Sector Automovilístico UGT FICA, reconoce que con este informe se deduce que «va a haber perdida de empleo por la transición hacia el vehículo eléctrico, así como por los cambios generales que se van a producir en la movilidad». Según Carmona, esto afectará a los 350.000 trabajadores que dependen directamente de la producción de vehículos en España, ya que «va a haber una menor producción de vehículos, una mayor robotización y una menor necesidad de mano de obra en las fases de producción».

Se espera que la digitalización y la automatización promuevan un aumento constante de la productividad durante los próximos diez años, aproximadamente, un 0,4% al año. Sin embargo, esta mejora tiene un efecto negativo en la mano de obra, sobre todo, en la de menos cualificación. Se estima una bajada de 4.000 trabajadores.

Para que se compensen el impacto negativo de la perdida de empleo con el positivo, el informe considera fundamental impulsar aún más el desarrollo del vehículo eléctrico para poder influir de forma positiva en incrementar el volumen de producción, captando más modelos de coches y otros vehículos eléctricos para las fábricas españolas.

Asimismo, será necesario un plan de formación que permita adecuar a los trabajadores a las nuevas necesidades de la industria. Se estima que, en total, 165.000 puestos de trabajo necesitarán cualificación específica. «Para lograr esta transición se necesita de la participación de la administración pública, de las empresas y las personas», señaló Schmidt.

También será necesario desarrollar una cadena de valor completa de la batería de propulsión en nuestro país. A día de hoy, no existe ninguna planta de fabricación a escala industrial, las llamadas gigafactorías. El impacto de producir o no toda la cadena de valor de la batería tiene una repercusión en el empleo muy elevada, con un os 8.000 puestos de trabajo están en juego.

Países con costes laborales más bajos

Otra de las tendencias detectadas en el estudio encargado por AEDIVE contempla el traslado de puestos de trabajo, especialmente a países con costes laborales más bajos. En este sentido se detecta una deslocalización de puestos de trabajo desde España a otros países europeos, suponiendo una pérdida media de 1,5% puestos de trabajo al año.

Sin embargo España parte de una situación privilegiada para conseguir tener el ciclo de fabricación completo, gracias a la presencia de materias primas como las tierras raras en Campo de Montiel (Ciudad Real) y en el monte Galiñeiro (Pontevedra) o la mina de litio de San José (Extremadura)

El estudio destaca que se debería impulsar la industrialización de la reutilización y reciclaje de baterías, ya que constituye una fuente potencial de nuevos puestos de trabajo. Calcula que se se podría incrementar casi un 20% el empleo de este sector.

Temas

Motor, C-Motor,