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Juan Carlos Alonso

Desembarca el Volvo XC40 Recharge (full electric), de la mano de Orvecame

La firma sueca no solo es sinónimo de seguridad, sino de compromiso con la sostenibilidad, un valor que ha trasladado a su recién estrenada gama eléctrica pura que inicia su andadura con el crossover compacto XC40 Recharge.

AYTHAMI ALONSO Las Palmas de Gran Canaria

'Recharge' (Recarga) es la denominación que Volvo aplica a su gama electrificada, tanto híbrida enchufable como eléctrica pura, sustentada al completo sobre modelos de corte SUV, como XC90 y XC60 (híbridos enchufables), además de C40 y XC40 (eléctricos puros). El primero está previsto que llegue durante el primer semestre del próximo año, y el XC40 ya se encuentra circulando por nuestras carreteras.

XC40 Recharge supone el estreno de la firma sueca en el segmento de los BEV (Battery Electric Vehicle) y lo hace aprovechando la plataforma CMA utilizada en la exitosa versión térmica, convenientemente adaptada para acoger bajo el suelo la batería de 78 kWh y su carcasa de protección contra impactos, aspecto en el que los ingenieros de Volvo han hecho especial hincapié a fin de preserva intacta su afamada seguridad.

Otro de los desafíos que han resuelto de forma brillante los desarrolladores de Gotemburgo es la ubicación del propulsor eléctrico trasero, encargado de dotar de tracción total a la versión AWD que nos ha sido cedida por el concesionario Volvo Cars Orvecame Canarias para esta prueba, concretamente la versión tope de gama: Pro AWD.

408 CV, 416 km de autonomía

Volvo ha decidido lanzar su versión más prestacional antes que la de acceso, es decir, dar prioridad al XC40 Recharge con dos propulsores sobre la variante básica, Core de motor delantero (231 CV), de la que destaca su precio: 35.900 euros (sin Plan Moves III) que además incluye seguro y mantenimiento durante tres años, oferta realmente atractiva para una marca premium como Volvo. En caso de entregar un vehículo para achatarrar, el descuento aplicable por el Plan Moves podría alcanzar los 7.000€.

La unidad probada en esta ocasión dispone de un motor eléctrico de 150 kW en cada eje, lo que arroja una potencia combinada de 300 kW (408 CV) y nada menos que 660 Nm de par, siendo capaz de acelerar hasta 100 km/h desde parado en tan solo 4,9 segundos, registro cercano al de exclusivos hiperdeportivos.

La sensación que transmite el XC40 Recharge AWD al acelerar es de dejarnos literalmente pegados al asiento, provocando una risa nerviosa a nuestro acompañante si no le hemos advertido de la inmediata respuesta de sus dos motores.

Ocupando todos los bajos de la plataforma CMA, compartida con el XC40 convencional, se encuentra la batería de iones de litio, cuya capacidad bruta es de 78 kWh y de 75 kWh útiles, gracias a los cuales el fabricante anuncia una autonomía de hasta 416 km, arrojando un consumo medio de 24,1 kWh/100 km, que nosotros hemos rebajado sin esfuerzo hasta los 19,6 kWh/100 km durante los 155 km que hemos recorrido al volante del XC40 Recharge por las carreteras grancanarias.

Para acceder a la recarga del XC40 Recharge se debe abrir la trampilla ubicada en la aleta trasera izquierda. En una toma doméstica de 11 kW se emplean 8 horas para completar el 100% de capacidad, mientras que en un punto de carga rápida de 150 kW el tiempo se reduce a algo más de media hora para pasar del 10 al 80% de recarga.

La masa que arrastra este modelo es de 2.188 km, unos 600 kg superior respecto a la versión gasolina, por lo que el departamento de chasis ha tenido que montar espirales más enérgicos, lo que en teoría supondría una mayor rumorosidad de rodadura y conducción menos confortable, pero nada más lejos de la realidad, ya que la pisada del XC40 Recharge resulta bastante dulce y equilibrada, hasta el extremo de que han decidido montar neumáticos de perfil bajo 255/40-20 como confirmación de las virtudes de confort de un vehículo clave en el inicio de expansión eléctrica de la marca.

El aumento del peso, aparejado a la reducción drástica del centro de gravedad -ya que la batería se posiciona muy baja- compensa las inercias generadas en curva haciendo que el XC40 Recharge goce de un comportamiento muy neutro y predecible, acompañado de una dirección cuyo tacto es bastante dulce pero sin renunciar a la percepción de lo que sucede en el tren delantero, aunque la mejor forma de comprobar las bondades dinámicas del eléctrico de Volvo es solicitar una prueba dinámica en este enlace.

Funcionalidad escandinava

El habitáculo del eléctrico de Volvo es idéntico al de la variante con motor de combustión, con la única salvedad del sistema de infoentretenimiento, cuyo sistema operativo y desarrollo general ha sido encomendado a Google, que ha implementado su sistema de navegación, control por voz, Spotify, etc., todo ello reflejado en la pantalla de 9» encastrada en el centro del salpicadero y muy accesible a la mano de ambos pasajeros delanteros.

El cuadro de instrumentos, frente a la vista del conductor, es totalmente digital, con una diagonal de 12». Puede ser manejado mediante los mandos del volante y dispone de tres tipos de visualización: Calm, Navi y Car Centric, esta última centrada en los distintos sistemas de seguridad.

En este sentido, el XC40 Recharge estrena dos nuevos avances: la familia de sensores Zenuity, que optimiza la respuesta de los sistemas de seguridad activa, como cámaras de visión 360º, control de crucero adaptativo Pilot Assist, detector de obstáculos con freno automático y sistema BLIS para el punto ciego y, por otra parte, la aplicación 'Range Assistant' encargada de optimizar la autonomía controlando nuestro estilo de conducción y la gestión inteligente de la energía.

Con la consabida funcionalidad escandinava como inspiración, Volvo ha decidido simplificar las funciones de manejo del XC40 Recharge, comenzando desde la puesta en marcha, para lo cual no es necesario pulsar ningún botón de contacto, sino situar la palanca de cambios en posición D o R, según se necesite avanzar hacia delante o atrás.

Tampoco existe acceso a los habituales modos de conducción (Eco, Normal, Sport, etc), ni levas tras el volante para modular la regeneración de energía en frenada, disponiendo de una única posibilidad de elección seleccionando en el display central la función 'One Pedal Drive', a través de la cual podemos conducir por medio del pedal acelerador, presionándolo para avanzar y soltándolo para disminuir la velocidad hasta casi detenernos.

A nivel habitabilidad, la versión Recharge AWD tan solo ha visto disminuida en 15 litros la capacidad del maletero (445 litros totales), a pesar de alojar un motor eléctrico sobre el eje trasero, pero esa merma se ha visto compensada por un portaobjetos de 31 litros bajo el capó delantero, realmente útil para guardar los cables de recarga.

Frontal carenado

Estéticamente es fácilmente identificable la versión Recharge del XC40 dado que su frontal no presenta abertura para el paso de aire a través de la calandra, la cual es totalmente ciega o carenada, como es habitual en los modelos eléctricos, que no necesitan un gran flujo de aire para refrigerar el motor. Por supuesto, los grupos ópticos conservan la luz diurna con su inconfundible inspiración en el martillo de Thor, conformando un frontal muy definido en cuanto a sus formas, que son compartidas con las versiones de combustión interna.

En la zaga sucede exactamente los mismo, con la salvedad de que, como es lógico, no existe salida de escape. En el lado derecho del portón del maletero se encuentra adherida una identificación del modelo, en este caso «P8 AWD Recharge». Otro elemento que Volvo ha decidido compartir entre versiones son las llantas, por lo que lateralmente resulta prácticamente imposible distinguir un XC40 Recharge de uno convencional, con la salvedad de que el eléctrico siempre luce el color negro en el techo.