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Qué anticongelante es el más adecuado para tu coche

S. M. Madrid

El invierno no es la época más crítica en relación al anticongelante, al contrario de lo que su nombre invita a pensar, porque su función radica en la refrigerar la mecánica. Por ello, cuando más se desgasta es en época estival. Otra misión es inhibir la corrosión de los componentes de refrigeración a menudo conformados por una gama de metales electroquímicamente incompatibles (aluminio, hierro fundido, cobre, soldaduras de plomo...).

El líquido refrigerante o anticongelante se añade al agua del circuito de refrigeración de los motores térmicos de gasolina o diésel (en realidad, los de todos los coches, salvo si son eléctricos) para que funcionen expuestos a temperaturas extremas. Está compuesto por químicos que reducen el punto de solidificación, lo que permite que la mezcla congele a una temperatura más baja que el agua.

Es un componente de larga duración que, en condiciones normales y buen funcionamiento del propulsor, no requiere añadir. Es más, no existe una periodicidad exacta para sustituirlo, aunque hay que hacerlo porque va perdiendo propiedades con el paso del tiempo y el uso del vehículo. Según SPG Talleres, no debería sobrepasar los 40.000 o 50.000 km o los 2 años de uso. Cuando se sobrepasen estos términos se corre el riesgo de reducir la vida útil del motor. Cambiando el líquido anticongelante antes de esas cifras evitamos la corrosión y la oxidación, los principales problemas.

En primer lugar, los anticongelantes orgánicos duplican en durabilidad a los inorgánicos (doble duración en el kilometraje anual). Los orgánicos además tienen aditivos que protegen de una forma más efectiva diferentes materiales como plásticos o aluminios. Además, no contienen nitratos ni silicatos ni fosfatos y generan muchos menos depósitos sólidos. Y cabe resaltar que nunca se debe mezclar un anticongelante orgánico con uno inorgánico, la reacción puede provocar grandes cantidades de espuma y la formación de burbujas que a la larga van a deteriorar gravemente los materiales del motor y sus conductos.

Asimismo, ¿qué características debe tener un buen refrigerante? El líquido anticongelante no lo vamos a ver al 100%, es decir, puro. Se mezcla con agua destilada para conseguir un líquido refrigerante y se caracteriza por sus propiedades. Propiedades adecuadas del líquido en sí, es decir, que no se formen espumas o que si se producen desaparezcan al instante, que tenga una viscosidad baja que permita fluir al líquido por los conductos sin la menor resistencia.

También debe ser anticorrosivo y que no se formen depósitos sólidos de calcio o magnesio. Es más, evidentemente tanto capacidad calorífica, que aguante el calor lo máximo posible, la temperatura ideal suele rondar aproximadamente los 90 grados; como baja temperatura de congelación, que no se produzca un aumento del volumen del líquido. De producirse un aumento del volumen se podrían rajar o deteriorar los conductos.

Finalmente, alta temperatura en ebullición (siempre por encima de la temperatura del motor y de la temperatura máximo que puede llegar este antes de su desintegración).

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