Una ingeniera canaria en la NASA

La nave Cassini ha cubierto cerca de la mitad de la órbita del planeta, que tarda 29 años en dar una vuelta en torno al Sol, y en ese recorrido ha sido testigo de dos estaciones en Titán, lo que -según la ESA- puede ofrecer información sobre el pasado y el futuro de la Tierra. La canaria Mar Vaquero controla la trayectoria.

EFE / CANARIAS7

La nave espacial Cassini se adentró hace unos días en los anillos de Saturno, última fase de su misión que tendrá su colofón cuando el 15 de septiembre se lance en picado hacia la atmósfera de este planeta en una maniobra de desintegración.

La canaria Mar Vaquero (Maspalomas), de 32 años, es la ingeniera que controla la trayectoria de la sonda Cassini de la NASA, según desveló este lunes el diario El País.

«Mi trabajo es volar la nave, hacer las maniobras necesarias para devolverla a su trayectoria de referencia, que es la que necesitan los científicos para estudiar el planeta y asegurarme de que está siempre en el sitio adecuado en el momento adecuado», respondió a El País desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, donde está el centro de control de la misión.

La ingeniera canaria recuerda en la entrevista que cuando era pequeña iba con el club de astrónomos a mirar por el telescopio en Maspalomas y, seguramente de ahí, añadió, «por ver la Luna y los anillos de Saturno» se le «despertó la curiosidad por saber qué hay allí».

Vaquero también le cuenta a El País que su padre es guardia civil y su madre ATS. «Nadie en la familia se dedicaba la investigación».

La joven canaria también reveló su próximo proyecto con la NASA a El País. Así, después de que Cassini se estrelle en septiembre, comenzará a diseñar «la ruta más eficiente para llevar un robot de exploración a la superficie de Europa, la luna de Júpiter donde también es posible que haya vida extraterrestre».

Pero antes, la nave espacial Cassini proporcionará datos científicos que no se habían podido recopilar, ya que hasta ahora no se había aventurado en la zona que hay entre Saturno y sus satélites.

En concreto, medirá el campo gravitacional de Saturno a sólo 3.000 kilómetros de sus capas superiores de nubes, lo que contribuirá a mejorar los actuales modelos de su estructura interna y de los vientos de su atmósfera. Los científicos esperan desentrañar la gravedad del planeta a partir de la minúscula atracción que ejercen en la nave los anillos.