Christian Lindner anuncia que el FDP está en conversaciones con Los Verdes para llegar a acuerdos de Gobierno en Alemania. / Reuters

Liberales y verdes disputan la cartera de Finanzas, clave del nuevo Gobierno alemán

El FDP defiende el techo de deuda y el pacto de estabilidad, mientras que los ambientalistas apuestan por flexibilizarlo y evitar recortes no asumibles en Europa

JOANA SERRA Corresponsal en Berlín

El preacuerdo de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales recibió ya el visto bueno de los tres potenciales socios del futuro Gobierno alemán. Pero debe definirse aún un capítulo esencial para marcar el rumbo de la Alemania post-Angela Merkel: quién se quedará la cartera de Finanzas.

Al hasta ahora titular de ese ministerio, el socialdemócrata Olaf Scholz, no se le cuestiona su asignación futura como canciller. Pero sus dos socios menores, verdes y liberales, se disputan la cartera que, en la práctica, marca tradicionalmente la línea de actuación de la primera potencia europea. El Partido Liberal (FDP) reclama ese ministerio para su líder, Christian Lindner, defensor del techo de deuda y del Pacto de Estabilidad tal como está. Los Verdes consideran que ha llegado el momento de flexibilizarlo, puesto que las cargas derivadas de la pandemia implicarían nuevos recortes, no asumibles en una Europa donde crece la grieta social.

Lindner no escondió durante toda su campaña electoral su aspiración a convertirse en ministro de Finanzas. Su insistencia ha hecho que en medios alemanes se considere la cuestión como una línea roja tan innegociable para los liberales como lo es el 'no' a cualquier subida de impuestos. A cambio de quedarse con Finanzas, el FDP estaría dispuesto a crear un nuevo Ministerio del Clima, que obviamente iría para Los Verdes.

Robert Habeck, el copresidente de los ecologistas, es su rival en ese desafío, aunque éste no convirtió tal aspiración en su principal caballo de batalla electoral. Habeck renunció en marzo a ser el candidato ecologista a la Cancillería para ceder el puesto a su correligionaria Annalena Baerbock. Tal vez no fue la decisión más acertada. De las expectativas creadas entonces por los sondeos, que situaban a Los Verdes en el primer puesto en intención de voto, se cayó a la tercera posición, lo que se atribuyó a una serie de errores o deslices de Baerbock. Ahora se espera una compensación para Habeck, en forma de puesto relevante en la futura coalición.

Las negociaciones formales de coalición se abrirán presumiblemente el viernes. De la imagen de armonía que marcó los primeros contactos, plasmada en un selfi compartido con los dos líderes de Los Verdes, más Lindner y su secretario general, Volker Wissing, se ha pasado a marcar líneas rojas. Son muchas las diferencias que persisten entre ambos partidos y probablemente así seguirá siendo en el futuro, advertía ayer Lindner, al comunicar el 'sí' de la directiva del FDP a la apertura de negociaciones formales.

Este fue el último de los tres partidos en dar su visto bueno para pasar a la siguiente ronda negociadora. El viernes lo había hecho la presidencia del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz. El domingo lo hicieron Los Verdes, en un congreso en formato reducido sin apenas disidencias. Al FDP le correspondería teóricamente un puesto de socio minoritario en ese tripartito. Obtuvo en los comicios generales del 26 de septiembre un 11,5 %, frente al 14,8 % de Los Verdes y el 25,7 % del SPD. Pero sin los liberales no hay una mayoría parlamentaria suficiente que garantice a Scholz el acceso al poder.