Vista del hemiciclo durante un pleno de la Eurocámara en Bruselas. / EFE

La UE se da dos meses para salvar el pacto migratorio

La propuesta de Bruselas se ve como «un nuevo comienzo», pero requerirá una intensa negociación para salvar la diferencias entre los Estados

SALVADOR ARROYO Corresponsal. Bruselas

Un sí, pero no y, en cualquier caso, compás de espera. Los ministros de Interior de los Veintisiete debatieron este jueves por primera vez el plan migratorio y de asilo que la Comisión Europea desveló el pasado 23 de septiembre. Ese proyecto pretende sustituir al frustrado pacto de Dublín, suscrito hace cinco años, y en líneas generales apuesta por un mayor control fronterizo, agilidad en los retornos y la responsabilidad compartida en la acogida; «obligatoria» en periodos de gran presión.

La de este jueves era una primera toma de contacto, una videoconferencia informal. Y como tal no aportó decisiones concretas. Sí hubo, «en general, acuerdo con el enfoque de la Presidencia de avanzar paso a paso en la nueva reforma migratoria y de asilo». Y en ese 'paso a paso' se programan más debates «de orientación» (procedimientos previos a la entrada, cómo prevenir posibles abusos del sistema de asilo y la solidaridad). La intención es llegar a diciembre con las ideas lo suficientemente claras como para sellar con un pacto político sobre el grueso del proyecto de Bruselas. ¿Exceso de optimismo?

Aparentemente sí porque a ninguna de las capitales le convence «plenamente». Así que, de momento, se habla de «voluntad, de hecho una fuerte voluntad, de avanzar juntos en este campo», aseguraba el ministro alemán Horst Seehofer. Se confesó «impresionado y optimista». «Todos los Estados creen que un nuevo comienzo es esencial». Aunque, lo dicho «ninguno quedó completamente satisfecho» Alemania quiere cerrar los seis meses de su presidencia de la UE con ese logro; aunque todo el desarrollo jurídico y legislativo quede para Portugal, que tomará el testigo el 1 de enero.

El empeño de Berlín es tal que incluso ha convocado una reunión de ministros a medio camino, para noviembre. Pero la confluencia costará. Antes de celebrarse la cita de este jueves, Seehofer mantuvo contactos con Italia, Grecia, España, Chipre y Malta; en la primera línea de entrada. Enarboló, de hecho, un «hay que tomar en serio» sus argumentos.

Reparto de responsabilidad

Ese frente periférico no está dispuesto a seguir soportando todo el peso de los flujos. «El reto es conseguir que el principio rector de solidaridad y reparto equitativo de la responsabilidad sea una realidad», subrayó el responsable de Interior español. Fernando Grande-Marlasca abogó también ante sus colegas por una mayor cooperación con los países de origen y tránsito.

«Tenemos que lograr que los dos tercios (de migrantes) que vienen y no tienen derecho a quedarse se vayan lo antes posible», explicó Seehofer tanto en favor del Sur europeo como de los que se señalan como destino final (la propia Alemania o Países Bajos). Un mensaje también complaciente para Hungría, Eslovaquia, Chequia y Polonia, reacios a acoger refugiados. El plan de Bruselas no les obliga a ello. Ya no hay cuotas de acogida, aunque sí un 'patrocinio de retorno'. Esto es, el reparto de los migrantes sin derecho a asilo para que cada Estado 'patrocinador' asuma una cuota de expulsión y se responsabilice de organizar los vuelos de regreso.