La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo de Europa, Charles Michel, y la canciller alemana, Angela Merkel, este viernes en Bruselas. / E. P.

La UE se rinde a una salida abrupta británica

Von der Leyen avisa de que es «más elevada» la posibilidad de que no haya acuerdo al persistir el bloqueo en cuestiones «fundamentales»

IVIA UGALDE

El tiempo se agota. Apenas queda ya un día para que expire el plazo acordado por la UE y Reino Unido para alcanzar un acuerdo del 'brexit' y las sensaciones no pueden ser peores. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reconoció este viernes con resignación a los líderes de los Veintisiete reunidos en el Consejo Europeo que la posibilidad de una salida abrupta es «más elevada» que la de un consenso. «Las posiciones permanecen separadas en asuntos fundamentales», explicó en una breve intervención de apenas diez minutos en la que los mandatarios prefirieron no debatir a fondo la cuestión ante las escasas opciones de que concluyan con éxito las negociaciones con Londres.

Von der Leyen subrayó que, en cualquier caso, mañana las partes decidierán «si tenemos un acuerdo o no», tal y como consensuó el miércoles en la cena que mantuvo en Bruselas con el primer ministro británico, Boris Johnson, quien parece dar también la batalla por perdida. «Es muy, muy probable que tengamos que optar por un 'brexit' duro», dijo este viernes el líder conservador a las televisiones británicas mientras los equipos negociadores de la UE y Londres trabajaban contrarreloj para intentar sacar a flote un acuerdo que resulta cada vez más esquivo.

La presidenta de la Comisión recordó que la competencia sigue siendo una de las cuestiones más espinosas. En ese sentido, señaló que «es justo que los competidores de nuestras propias empresas afronten las mismas condiciones en nuestro propio mercado». Aun así, matizó que Bruselas no exigirá a Londres elevar sus normas y estándares en ámbitos como el medioambiente, tal y como rechaza frontalmente Reino Unido ya que considera que esto violaría su soberanía.

«Un nuevo inicio»

La pesca es el otro gran quebradero de cabeza ya que el país británico aspira a controlar sus aguas. «Pero debe entender las aspiraciones legítimas de las flotas pesqueras de la UE, basadas en acceso (a las aguas) durante décadas y a veces siglos», subrayó Von der Leyen, para quien lo único que está claro es que «de una forma o de otra, en menos de tres semanas será un nuevo inicio para viejos amigos».

Johnson, por su parte, quitó hierro a un escenario de salida sin acuerdo. «Creo que sería maravilloso para Reino Unido ya que podríamos hacer exactamente lo que queremos a partir del 1 de enero», dijo, con absoluta serenidad, al tiempo que lanzó la pelota al tejado de la UE al afirmar que solo se evitará un 'brexit' duro si Bruselas presenta una «gran oferta».

Aunque se alcanzara finalmente un acuerdo, el calendario para su validación sería ya endiablado. No en vano, quedan solo tres semanas para que expire el periodo de transición y se produzca la salida británica del mercado único y la unión aduanera. En ese tiempo tendría ratificarse en el club comunitario y el Parlamento de Westminster.