Dos hombres caminan este lunes por el centro de Londres sin mascarilla. / Reuters

«Punto crítico» del virus en Reino Unido

El consejo científico del Gobierno vaticina 50.000 contagios diarias dentro de un mes si no se aplican nuevas restricciones

MIGUEL PÉREZ

Los asesores científicos de Boris Johnson dibujaron este lunes un futuro inmediato aterrador en Reino Unido. Calculan que dentro de un mes exactamente se producirán 50.000 contagios y 200 decesos diarios en el país si no se toman nuevas medidas drásticas contra la propagación del coronavirus. Es el primer escenario apocalíptico que se plantea sobre esta segunda oleada de la pandemia en Europa, donde ningún otro gobierno quiere poner cifras a corto plazo, pese a asistir a una escalada constante de infecciones –con Inglaterra, Francia, España y Lisboa a la cabeza– y a que empiezan a surgir los síntomas de desaliento. Sin ir más lejos, el ministro de Sanidad de República Checa, Adam Vojtech, dimitió este lunes con el fin de que el Ejecutivo pueda ensayar otra estrategia contra los rebrotes.

Es cierto que las previsiones en Reino Unido tienden a ser las más catastrofistas del continente desde el inicio de la epidemia, y eso que entonces el Ejecutivo de Johnson flirteaba con la teoría de la inmunidad colectiva frente a un patógeno que el propio 'premier' minusvaloraba. En marzo, los científicos fijaron el peor escenario posible en 500.000 muertes y luego pasaron a 100.000. Por fortuna, ninguno de ellos se ha cumplido, aunque el balance sea devastador: la cifra total de decesos en suelo británico hasta este lunes era de 41.877, y 396.749 la de pacientes.

Con la experiencia adquirida en la primera ola vírica, la envergadura que toma la segunda y la mayor eficacia de las pruebas y estudios, los científicos llegan ahora a la conclusión de que el país se encamina a las 50.000 nuevas infecciones diarias, el volumen que en estos momentos suman todos los territorios europeos adscritos a la Organización Mundial de la Salud. El pronóstico parece, por tanto, desmesurado, pero tiene su razón de ser. Si se va a la letra pequeña, los expertos han encontrado un patrón, consistente en un aumento «exponencial» de los contagios, que hace que los nuevos enfermos se dupliquen semana tras semana. No es una situación única: Europa entera registra más casos semanales ahora que al principio de la pandemia.

El crecimiento exponencial fue reconocido ayer por el director médico del Gobierno, Chris Whitty, y el científico asesor, Patrick Vallance, en una comparecencia pública en vísperas de que el gabinete de Johnson se decida hoy a anunciar nuevas restricciones de movilidad. Los dos expertos aseguraron que Reino Unido se encuentra en un «punto crítico» epidemiológico y además camina en una «dirección equivocada», ya que las restricciones actuales no sirven de choque contra un incremento cotidiano superior a los 3.000 nuevos enfermos. En otras palabras, algo sigue fallando a pesar de que el Gobierno ya lleva quemados varios cartuchos en este combate: el último, la reducción a media docena de las personas autorizadas a reunirse.

Este martes, el círculo podría estrecharse. Boris Johnson anunciará posiblemente que el permiso de reunión alcanza solo a las personas residentes en la misma vivienda. Y se da por seguro que el Ejecutivo impondrá fuertes limitaciones a la movilidad en Inglaterra –lo que suceda en Escocia, Gales e Irlanda del Norte depende de sus administraciones– y el cierre temprano de restaurantes y pubs. Un confinamiento flexible destinado a atajar la propagación del virus especialmente en zonas tan castigadas como West Yorkshire y Midlands, donde nadie está a salvo. Whitty destacó que la segunda oleada afecta a todos los grupos de edad.

Más restricciones

«Si hoy hubiera 5.000 (casos), habría 10.000 la próxima semana, 20.000 la semana siguiente, 40.000 una semana después, y se puede ver que para mediados de octubre, si esto continúa, terminará con unos 50.000 casos por día», explicó el director médico del gabinete para justificar la adopción de más restricciones rigurosas. «A medida que suben las hospitalizaciones hay, a su vez, un aumento de las muertes», agregó el científico, quien aseguró que la población infectada en los últimos seis meses no sobrepasa al 8% de los británico y que el virus actual es tan violento como el de marzo pasado.

Y en breve tendrá compañero. Los asesores científicos de Johnson admiten su temor a la llegada del otoño y el invierno, en los que el frío facilitará la expansión de la covid-19 y su convivencia con la gripe y los resfriados; un cóctel que inquieta también a las autoridades alemanas y francesas, que, por ejemplo, debaten sobre los barridos de temperstua, por ejemplo. «En este momento, la estación del año está en contra. Entramos ahora en la estación -finales de otoño y (principios) de invierno- que facilita los virus respiratorios, y es muy probable que beneficie a la covid, como lo hace, por ejemplo, con la gripe».