Jörg Meuthen, presidente de la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD). / EFE

El presidente de la populista Alternativa para Alemania abandona el partido

El moderado Jörg Meuthen tira la toalla ante el ultranacionalismo imperante en sus filas

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

El presidente de la ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD), Jörg Meuthen, ha anunciado inesperadamente su renuncia al cargo y su inmediata salida del partido, tras verse desbordado por el ala más ultraderechista de sus filas. En declaraciones a la emisora pública de televisión ARD, Meuthen reconoció hoy estar harto de las críticas internas y sentirse derrotado por la formalmente disuelta «El Ala», el sector más radical de la formación euroescéptica y xenófoba. «El corazón del partido late hoy muy a la derecha», dijo el representante de los más moderados entre los miembros de AfD, quien reconoció que una buena parte de los militantes de la que hasta ahora era su formación «no se fundamentan en el orden básico democrático liberal. Observo reminiscencias claramente totalitarias».

Meuthen admitió su fracaso a la hora de conducir a su formación por la vía de la moderación y comentó que, en la crisis del coronavirus, AfD se ha convertido poco menos que en una secta al rechazar la política para combatir la pandemia que han seguido el resto de los partidos, defender teorías conspirativas y alentar a las protestas contra las medidas adoptadas para evitar la propagación del coronavirus. El político alemán señaló que, sin embargo, no tiene intención de abandonar la política ni su escaño como europarlamentario en Estrasburgo, aunque si dejará de pertenecer al grupo populista «Identidad y Democracia» en el que milita su partido en la cámara europea. Meuthen se encuentra bajo presión ante la posibilidad de perder su inmunidad parlamentaria tras verse envuelto en un escándalo de donativos ilegales a Alternativa para Alemania.

Sin embargo, negó que exista una relación directa entre ese escándalo y su decisión de renunciar a la presidencia de AfD y abandonar ese partido. Esto último estaba decidido hace tiempo y ha sido fruto de un largo proceso de reflexión, aseguró el político alemán. Meuthen había anunciado ya el pasado otoño que no se presentaría a la reelección como presidente de Alternativa para Alemania, lo que fue valorado entonces por los observadores políticos como una derrota en la lucha contra sus rivales en el partido, entre ellos los dos líderes parlamentarios en el Bundestag, Tino Chrupalla y Alce Waidel. Pero también como un fracaso en la lucha por el poder con los representantes de «El Ala». «Der Flügel», literalmente «El Ala», es un influyente grupo en el seno de AfD en torno al ideólogo ultranacionalista Björn Höcke, que se autodisolvió oficialmente en 2020 cuando los servicios de inteligencia interiores de Alemania comunicaron que serían observados permanentemente por sus tendencias ultraderechistas y su oposición al estado de derecho.

Sin embargo, sus miembros continúan siendo activos políticamente y dominan prácticamente la formación. El ya expresidente de AfD adelantó en otoño que correligionarios como Chrupalla, Weidel o Höcke «se alegrarán de verdad de que se largue de una vez Meuthen», y subrayó que especialmente el tercero, líder de AfD en el estado federado de Turingia, ha mostrado reiteradamente «tendencias nacionalsocialistas». Meuthen no es el primer presidente de AfD que tira la toalla acosado por los ultraderechistas de su propia formación. El profesor de Economía Bernd Lucke, fundador en 2013 del partido que inicialmente era únicamente crítico con la política de Bruselas, renunció a la presidencia en 2015 al darse cuenta de que la ultraderecha había devorado su creación. Dos años después se veía obligada a hacer lo mismo por iguales motivos su sucesora Frauke Petry.

Desde 2019 los servicios de inteligencia interiores germanos, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), estudian si Alternativa para Alemania es un partido que persigue metas anticonstitucionales, por lo que podría llegar a ser prohibido. Las agrupaciones regionales de la formación son observadas actualmente de manera permanente por los servicios de inteligencia en ocho de los diez y seis estados federados. En enero de ese año el BfV clasificó a «El Ala» y las juventudes del partido como casos sospechosos de perseguir objetivos extremistas. El próximo mes de marzo el Tribunal Administrativo de Colonia deberá decidir sobre varias denuncias presentadas por Alternativa para Alemania contra los servicios de inteligencia. La polémica formación aspira a conseguir por vía judicial que no pueda ser vigilada por los responsables de la BfV.