La copresidenta del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Saskia Esken, y su secretario general, Lars Klingbeil / afp

El SPD nomina a Esken y Klingbeil para la presidencia bicéfala del partido

Olaf Scholz desea concentrarse en su tarea como próximo canciller federal de Alemania

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

La copresidenta del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Saskia Esken, y su secretario general, Lars Klingbeil, compartirán el liderazgo bicéfalo de los ganadores de las elecciones legislativas en Alemania el pasado septiembre. La ejecutiva del SPD anunció este lunes la nominación por unanimidad de ambos para compartir la presidencia de la formación para ser elegidos en el congreso general que tendrá lugar el próximo mes de diciembre. Tras la renuncia a su reelección como copresidente de la socialdemocracia alemana de Norbert Walter-Borjans la pasada semana, el SPD ha resuelto en pocos días la vacante en la cúpula del partido, para la que no se presentan otros candidatos. El futuro canciller federal y actual ministro de Finanzas en funciones, Olaf Scholz, había manifestado anteriormente que deseaba concentrarse en su labor al frente del próximo ejecutivo nacional y no tenía interés en asumir una de las dos presidencias del SPD. La rápida decisión de la ejecutiva socialdemócrata permite además a Scholz concentrarse en las negociaciones para la formación de una coalición de gobierno con Los Verdes y el Partido Liberal (FDP).

Esken había manifestado anteriormente su deseo de continuar al frente del SPD y elogiado expresamente a Klingbeil como «arquitecto de la renovación» del partido, además de expresar su aprecio personal al político de 43 años. Como máximo responsable de la pasada campaña electoral de los socialdemócratas alemanes, Klingbeil es considerado uno de los artífices de la victoria en las urnas, que permite al partido más antiguo de Alemania, con más de 150 años de historia, recuperar la cancillería federal por primera vez desde 2005. Walter-Borjans había comentado al anunciar su decisión que había cumplido con su misión de devolver la unidad al SPD y que deseaba dar paso a las nuevas generaciones. Junto a Esken había asumido la primera presidencia bicéfala en la historia de la formación en 2019. Ambos han logrado cohesionar el partido tras la dimisión de Andrea Nahles tras poco más de un año como presidenta, un reinado tan breve como el de su antecesor Martin Schulz. Esken y Walter-Borjans se impusieron hace dos años en un congreso del partido al propio Olaf Scholz, que presentó entonces su candidatura a la jefatura del SPD junto a Klara Geywitz.

Aunque no puede descartarse que hasta la celebración del congreso de los socialdemócratas germanos surjan otros interesados por asumir la presidencia de la formación, resulta bastante improbable ante la solidez de la candidatura de Esken y Klingbeil. Destacados dirigentes del SPD, como el todavía ministro federal de Trabajo, Hubertus Heil, han manifestado ya que solo aspiran a continuar ocupando alguna de las vicepresidencias. La nominación de Esken y Klingbeil tendrá también consecuencias para las negociaciones de coalición con ecologistas y liberales. Walter-Borjans dejó claro al anunciar su renuncia que los presidentes del SPD no pueden ocupar cargos en el futuro gobierno federal. Una norma que Los Verdes mantienen vigente desde su creación. Es por ello que sus dos copresidentes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, abandonarán previsiblemente sus cargos al frente del partido si llegan a ocupar alguna de las carteras en el gobierno de Scholz. Los ecologistas también celebrarán un congreso en cuanto se cierren las negociaciones para sancionar la nueva alianza de gobierno y será probablemente en esa reunión donde escogerán nuevos líderes.

A la busca de nuevo presidente se encuentra también la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel. Tras el fracaso electoral y los peores resultados en la historia de los conservadores, su candidato a la jefatura del gobierno germano Armin Laschet renunció al cargo y se encuentra abierta la carrera por su sucesión. No existen aún candidaturas oficiales, que deben presentarse lo más tarde hasta el 17 de noviembre, pero se barajan nombres como el de Friedrich Merz, un veterano experto en economía que cuenta con apoyo en las bases, Norbert Röttgen, hasta ahora portavoz parlamentario de exteriores de la CDU, Jens Spahn, ministro federal de Sanidad en funciones, el jefe del grupo parlamentario conservador, Ralph Brinkhaus, y Carsten Linnemann, una de las jóvenes promesas entre los conservadores. Quienes finalmente aspiren al cargo tendrán una fase de presentación de dos semanas en la última quincena de noviembre para después someterse, por primera vez en la historia del partido, a una votación por parte de los 400.000 afiliados de la CDU. El resultado, aunque no vinculante, será decisivo para la elección del nuevo líder de los conservadores germanos en un congreso que tendrá lugar en enero próximo.