#metooinceste: Francia rompe el tabú del incesto

Centenares de franceses y francesas han recurrido a las redes sociales para denunciar públicamente que ellos también fueron víctimas

BEATRIZ JUEZ París

Después de #balancetonporc (denuncia a tu cerdo, en español), la versión francesa del movimiento #metoo contra las agresiones sexuales y el acoso sexual, llega a Francia #metooinceste. Centenares de franceses y francesas han roto años o décadas de silencio y han recurrido a las redes sociales para denunciar públicamente que ellos también fueron víctimas de incesto cuando eran niños o adolescentes en su círculo familiar.

El colectivo feminista #NousToutes comenzó a utilizar la etiqueta #metooinceste el sábado pasado en las redes sociales en una campaña contra el incesto, tras la publicación de «La familia grande» (editorial Seuil), el libro de la abogada Camille Kouchner que ha roto el silencio sobre este tema en Francia.

Kouchner, hija del ex ministro francés Bernard Kouchner, denuncia en su libro que su padrastro, el politólogo y exeurodiputado Olivier Duhamel, abusó sexualmente de su hermano mellizo cuando éste tenía 14 años. Los abusos duraron unos dos años.

El libro, que salió a la venta el pasado 7 de enero, ha causado un gran revuelo en Francia, ya que se trata de una familia muy conocida de la izquierda intelectual francesa.

«La familia grande» es un libro sobre la omertà ante el incesto y lo difícil que es para las víctimas romper esa ley del silencio y denunciarlo porque el agresor es de la familia. Ella tardó 30 años en hacerlo. Se sentía culpable de haber protegido a su padrastro con su silencio y de convertirse así en su cómplice.

El hashgtag #metooinceste ha provocado una avalancha de testimonios en las redes sociales en Francia: en dos días ha habido más de 80.000 mensajes compartidos con esta etiqueta y centenares de denuncias de víctimas.

En mensajes compartidos en Twitter, las víctimas explican la edad a la que comenzaron los abusos, las experiencias terribles que sufrieron y señalan quieren fueron sus presuntos agresores en el círculo familiar: padres, abuelos, tíos, primos, hermanos, padrastros o padres adoptivos.

«Tenía 4 años. Un abuelo violador, un tío cómplice», cuenta Maëwane en Twitter. «Tenía 14 años cuando mi padrastro, que también era mi entrenador deportivo, comenzó. Duró 10 años. Siete días a la semana, 24 horas al día, a su disposición», cuenta Amélie, que define su relación con su padrastro como de «esclavitud».

«Tenía 5 años. Fue un primo de 39 años. 32 años de amnesia traumática», cuenta en esta red social Mié Kohiyama, presidenta de la asociación MoiAussiAmnesie, junto a una foto suya de niña y un dibujo que hizo cuando era pequeña con la palabra «socorro».

«Es difícil hablar de ello, es valiente hablar de ello», dijo Brigitte Macron, esposa del presidente Emmanuel Macron, en una entrevista con la cadena de televisión TF1. «Hace falta que la tapa del silencio no se vuelva a cerrar», opinó Adrian Taquet, secretario de estado francés encargado de la Infancia y las Familias.

El caso de Duhamel y #metooinceste han reabierto el debate en Francia sobre la prescripción de los abusos sexuales contra menores, la edad de consentimiento y sobre la necesidad de endurecer la legislación para luchar contra el incesto.

Según un estudio realizado por la asociación Face à l'inceste, uno de cada diez franceses asegura haber sido víctima de incesto. El 78% de las víctimas son mujeres y el 22% hombres.

Estas denuncias de casos de incesto en Francia llegan tres años después del movimiento #metoo contra las agresiones sexuales y el acoso sexual. Este movimiento surgió en octubre de 2017 en las redes sociales, a raíz del escándalo Weinstein, las acusaciones de abuso sexual del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein.

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