Un carabinieri con alimentos. / R. C.

Lirones asados, el plato predilecto de la 'Ndrangheta

Los Carabinieri descubren en diversas operaciones los cuerpos congelados de 250 de estos roedores, consumidos en los banquetes de la mafia calabresa

DARIO MENOR Corresponsal en Roma

Los Carabinieri que arrestaron el viernes de la semana pasada a un hombre de 52 años por posesión ilegal de dos pistolas en Oppido Mamertina, un pueblo de Calabria, la región situada en la punta de la 'bota' que forma la Península Itálica, no debieron de sorprenderse mucho al descubrir que el detenido conservaba en un frigorífico los cuerpos de diez lirones. Se ha convertido en un hallazgo casi habitual toparse con estos animales congelados. Con esta nueva incautación son ya más de 250 los roedores muertos y embolsados descubiertos por los Carabinieri en diversas operaciones desarrolladas en Calabria en poco más de un mes.

La más importante tuvo lugar a mediados de octubre en Delianuova, otra localidad de esta región meridional. Cuando los agentes acudieron a desmantelar una plantación de marihuana vieron que los traficantes tenían guardados en una cámara frigorífica los cuerpos de 235 lirones congelados y guardados en bolsas, preparados para ser cocinados. Los Carabinieri encontraron además en una jaula de engorde a varios de estos roedores vivos, que en Italia no pueden cazarse ni la ley considera aptos para la alimentación humana. Este hallazgo, que llevó al arresto de tres personas con la acusación de narcotráfico y captura y muerte de especies animales protegidas, sacó a la luz la existencia de un mercado clandestino de venta de lirones que tiene entre sus consumidores habituales a los miembros de la 'Ndrangheta, la poderosa mafia calabresa.

Asados o con salsa, estos roedores que pueden llegar a medir hasta 20 centímetros son un comida tradicional de las regiones italianas de Calabria y Abruzo, aunque llevan protegidos desde 2006. «Es un plato arcaico, propio de las zonas de montaña, como el Aspromonte calabrés. Hace años lo comía todo el mundo y aún puede pasar que esté presente en alguna mesa de los miembros de la 'Ndrangheta, pero se trata de algo escondido al ser un animal que no puede cazarse», explica a este diario el periodista Michele Albanese, que lleva 35 años informando sobre esta organización criminal que, desde sus bases en esta empobrecida región del sur del país, ha logrado extender sus tentáculos por medio mundo, también por España.

La criminóloga Anna Sergi, profesora asociada de la Universidad de Essex (Gran Bretaña), confirma que el hecho de comer lirones para los miembros de la 'Ndrangheta constituye una demostración de poder, de su estatus por encima de la ley. «Es un plato que se ofrece a quien viene de fuera de Calabria para visitar a un boss», cuenta Sergi en el diario 'Quotidiano del Sud'. «Aunque los clanes de la 'Ndrangheta se ven como totalmente internacionalizados y globalizados, también tienen una dimensión primitiva, que parte de la cultura campesina calabresa. Sin esa base no serían capaces de mantener unos lazos tan fuertes con su territorio de origen. Esa base se demuestra también en los platos que pones sobre la mesa, como los lirones. Muestran el doble corazón de la 'Ndrangheta, el tradicional y el global».

Una costumbre ancestral

La costumbre de comer lirones viene de los tiempos de las legiones de la Antigua Roma y sigue hoy presente entre los miembros de este grupo criminal, como muestran algunas escuchas telefónicas realizadas por las fuerzas de seguridad. En el marco de la operación Solar, ordenada por la dirección antimafia de Reggio Calabria y que llevó al arresto de 200 criminales en 2008, se registraron conversaciones entre los miembros de la 'Ndrangheta en las que hablaban sobre una comida que iban a celebrar en la montaña con algunos amigos «extranjeros». En la conversación se indicaba a los organizadores del banquete que no dejaran de preparar lirones asados para ofrecer a los comensales.

También algún mafioso arrepentido ha confesado a los investigadores que en las comidas de la 'Ndrangheta es habitual encontrarse este peculiar plato, aunque hay algunos criminales a los que les da asco. Según las organizaciones en defensa de los animales, decenas de miles de estos roedores, célebres porque se pasan en letargo los meses del invierno, son capturados cada año en Calabria, especialmente en las comarcas del Aspromonte, para ser luego vendidos por unos 5 euros cada uno.

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