Mitin antifascista de la CGIL y otros sindicatos, este sábado en Roma. / EFE

La izquierda italiana, a las puertas de hacerse con Roma

Los progresistas son favoritos en la segunda vuelta de las elecciones municipales que se celebran este domingo y lunes en la capital y en Turín

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

Salvo sorpresa, el centro izquierda italiano tomará el control del Ayuntamiento de Roma en la segunda vuelta de las elecciones municipales que se celebran este domingo y lunes en Italia. Su candidato, Roberto Gualtieri, exministro de Economía, lo tiene todo de cara para batir al aspirante del centro derecha, Enrico Michetti, pese a que éste le superó por tres puntos en el primer turno de los comicios (30%-27%). Se espera que en esta nueva cita Gualtieri, del progresista Partido Democrático (PD), reciba buena parte de los apoyos que cosecharon los aspirantes que quedaron en tercer y cuarto lugar hace dos semanas: el independiente Carlo Calenda, que ha dicho que votará por él, y la alcaldesa saliente, Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas (M5E).

Aunque Raggi ha dejado libertad de voto a sus seguidores, el líder de su partido, el exprimer ministro Giuseppe Conte, sí que ha mostrado su apoyo a Gualtieri. Trata así de seguir estrechando lazos con el PD, la única estrategia que tiene por ahora el M5E para evitar la irrelevancia política a la que parecen condenarle las encuestas y los últimos resultados. Así lo certificó la debacle de Raggi en Roma y la que cosechó el M5E en Turín, gobernado igualmente estos últimos cinco años por una alcaldesa de este partido 'anticasta', Chiara Appendino. En esta ciudad norteña también se espera una victoria del candidato de centro izquierda, Stefano Lo Russo. Si en cambio da la sorpresa el aspirante conservador, Paolo Damilano, se trataría de algo histórico, pues nunca ha tenido un alcalde de derechas Turín, histórico bastión de los proletarios italianos.

En Roma, el camino hacia el éxito de Gualtieri se ha visto allanado por las últimas meteduras de pata de su rival, Michetti, quien al defenderse de las acusaciones de ser de ultraderecha, llegó a decir: «Soy democristiano. Si fuera comunista o fascista lo habría dicho, ¿cuál es el problema?». Tampoco estuvo fino al atacar a Gualtieri por haber sido europarlamentario del PD. «A ellos les da miedo mi independencia. Yo no sigo órdenes de Bruselas. Es más, no he estado nunca allí», dijo en un acto electoral, confirmando así los temores del bloque de derechas de que, tal vez, se equivocaron al elegirlo candidato. Locutor de radio de una emisora minoritaria, era un desconocido para la mayoría de los romanos hasta hace unas semanas.

Al aspirante conservador también pueden pasarle factura los sucesos del pasado fin de semana en Roma, cuando una manifestación contra el pasaporte covid acabó con la devastación de la sede de la CGIL, el principal sindicato del país, por parte del partido neonazi Forza Nuova. El ataque abrió los ojos de la opinión pública italiana ante el auge de los movimientos radicales que, aunque minoritarios, tratan de aprovechar el malestar social generado por la pandemia. Ese nuevo miedo al fascismo puede perjudicar a Michetti, que fue designado candidato por Giorgia Meloni, la líder de Hermanos de Italia. Esta formación de ultraderecha es la única oposición en el Parlamento que tiene el Gobierno de Mario Draghi.

Un respiro para Draghi

La esperada victoria en Roma y Turín se uniría a la que ya logró el centro izquierda en la primera vuelta, cuando se hizo con las alcaldías de Milán, Nápoles y Bolonia. De confirmarse que ninguna de las cinco ciudades más importantes son conquistadas por los conservadores, podrá respirar tranquilo Draghi, cuyo Gabinete se sostiene en una heterogénea coalición de partidos. Los comicios habrían mostrado así que, por ahora, no tienen apoyo suficiente para forzar unas elecciones anticipadas ni Meloni ni la Liga de Matteo Salvini, cada vez más incómodo en la alianza gubernamental.

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