Mario Draghi. / REUTERS

Italia se pierde al elegir a su presidente

La falta de acuerdo entre los partidos provoca que sean ya cuatro las votaciones infructuosas para nombrar al nuevo jefe del Estado

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

Una vez más la clase política italiana está logrando confirmar la pésima impresión que tienen de ella la mayoría de sus compatriotas, como confirman los sondeos de opinión, en los que solo un 13% de los ciudadanos asegura confiar en los partidos, la cifra más baja de las quince instituciones sobre las que se pregunta en las encuestas. Aunque se llevaba meses debatiendo sobre la elección del nuevo presidente de la República ante el fin del mandato de siete años de Sergio Mattarella, las fuerzas políticas han llegado a la hora de la verdad con los deberes sin hacer. Lo han demostrado con las cuatro votaciones infructuosas que se han sucedido esta semana en el Parlamento de Roma para tratar de elegir al nuevo jefe del Estado.

Ni siquiera hubo 'fumata blanca' este jueves, cuando se redujo el quorum al pasar de dos tercios del aula a mayoría absoluta (mitad más uno de las papeletas). Tras las abstenciones y los votos en blanco, en esta última moción quien sumó más apoyos fue Mattarella, con 166. Esos electores trataban así de presionarle para que repita en el cargo, algo que el presidente saliente ha dicho repetidas veces que no tiene intención de hacer. Incluso ha hecho ya la mudanza dejando el Palacio del Quirinal, donde tiene su sede la Presidencia de la República.

LA CLAVE:

  • 13% de los italianos confían solo en los partidos, la institución menos valorada en la sociedad.

  • Búsqueda urgente. Belloni, responsable de los servicios secretos, se perfila como una posible candidata de consenso

Ante la falta de acuerdo entre los 1.009 diputados, senadores y representantes de las regiones a quienes corresponde votar al nuevo jefe del Estado, algunos se toman las mociones con cierto choteo. Por eso escriben en la papeleta nombres de candidatos imposibles, como futbolistas, personajes del espectáculo, periodistas de radio y televisión e incluso el presentador del festival de la canción de Sanremo, Amadeus. El inicio el próximo martes de esta cita ineludible para la mayoría de los italianos supone sin duda un gran incentivo para que la elección del presidente se resuelva antes, pues no habrá muchos electores que estén dispuestos a perderse el festival. Ocurrió algo parecido en 1971, cuando la llegada de la Navidad propició que por fin se resolviera la elección del presidente: Giovanni Leone fue elegido el 24 de diciembre tras 23 escrutinios celebrados durante dieciséis días.

Cartas ocultas

Tanto el bloque conservador, formado por la Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia, como la izquierda del Partido Democrático y el transversal Movimiento 5 Estrellas siguen sin mostrar del todo sus cartas. La derecha, eso sí, podría haber cambiado su posición y estaría dispuesta ahora a elegir al actual primer ministro, Mario Draghi, como jefe del Estado, algo que rechazaba hasta el momento. El líder de la Liga, Matteo Salvini, anunció este jueves que los electores de la Liga no votarán en blanco ni se abstendrán en la moción de este viernes y se mostró dispuesto a apoyar a una figura de carácter institucional y que no esté afiliada a ningún partido. «No me preguntéis nombres», les dijo a los periodistas cuando quisieron saber si se refería a Draghi o a otra posible candidatura barajada por la izquierda, la de Elisabetta Belloni, máxima responsable de los servicios secretos italianos.

Ante los vetos cruzados que han frenado otros nombres femeninos, como los de la exalcaldesa de Milán Letizia Moratti o la ministra de Justicia, Marta Cartabia, Belloni podría convertirse en la primera mujer en ser elegida jefa del Estado. También parece contar con posibilidades el reputado exmagistrado del Tribunal Constitucional Sabino Cassese, cuyo nombre ya se barajó en la elección de hace siete años en la que fue elegido Mattarella. El propio Cassese se ha descartado para el puesto recordando que tiene 86 años, pero cuenta con un perfil que podría sacar a los electores del laberinto en que andan perdidos desde que comenzaron las votaciones el lunes.

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