El ministro de Interior, Gérald Darmanin (a la derecha), en la sesión parlamentaria celebrada el martes. / Afp

El Gobierno francés insta a la Iglesia a denunciar los abusos sexuales del clero

El ministro del Interior recuerda a la Conferencia Episcopal que la justicia debe prevalecer sobre el secreto de confesión

BEATRIZ JUEZ Corresponsal en París

Gérald Gérald Darmanin pidió ayer a los sacerdotes católicos que no se escuden en el secreto de confesión para evitar denunciar ante la Justicia los abusos sexuales cometidos contra menores. El ministro de Interior francés se reunió con el presidente de la Conferencia Episcopal, Eric de Moulins-Beaufort, después de la polémica que éste provocó hace pocas fechas al sostener que el sigilo sacramental es «más fuerte que las leyes de la República».

El secreto de confesión, impuesto a los sacerdotes por el derecho canónico, es «después de casi 200 años reconocido en nuestro derecho como un secreto profesional, al igual que el de los médicos y abogados», explicó Darmanin. Sin embargo, el ministro también quiso recordar que hay «excepciones», como los crímenes cometidos contra menores de 15 años. Por ello, aseguró que la Iglesia no puede sancionar a los curas por violar el secreto de confesión cuando éstos tengan conocimiento de abusos sexuales contra niños. De hecho, insistió, esos religiosos están obligados a denunciarlos para proteger a los propios menores.

Darmanin también recordó a Moulins-Beaufort durante su encuentro que «no hay ninguna ley superior a las leyes de la República». «Respeta todos los cultos y todas las confesiones a partir del momento en que ellas respetan la República y las leyes de la República», había insistido antes en la Asamblea Nacional.

Tras la reunión con el ministro y para zanjar esta polémica, el presidente de la Conferencia Episcopal de Francia pidió «perdón» a las víctimas y a todos aquellos que se molestaran con sus «torpes» declaraciones.

Debate nacional

Francia debate estos días sobre el secreto de confesión tras la publicación la semana pasada de un informe de la Comisión Independiente sobre Abusos Sexuales en la Iglesia (Ciase) que reveló que unos 330.000 menores fueron víctimas de sacerdotes o pederastas laicos vinculados a la Iglesia u otras instituciones católicas entre 1950 y 2020. El estudio también calculó que hubo en ese período entre 2.900 y 3.200 religiosos pederastas.

La Ciase recomendó acometer una reforma del secreto de confesión y estimó que «no puede derogar la obligación de señalar a las autoridades judiciales y administrativas los casos de violencias sexuales infligidas a un menor o una persona vulnerable».

Tras «la amplitud de las violencias y agresiones sexuales» reveladas, Moulins-Beaufort reconoció la necesidad de realizar reformas sobre el secreto de confesión con el fin de poder «conciliar la naturaleza de la confesión y la necesidad de proteger a los niños». En este sentido, reiteró «la determinación de todos los obispos y, con ellos, de todos los católicos, para hacer de la protección de los niños una prioridad absoluta en estrecha colaboración con las autoridades».

Los prelados galos se reunirán del 3 al 8 de noviembre para analizar el informe de la Ciase y sus recomendaciones. Moulins-Beaufort reiteró su «vergüenza y consternación» ante los abusos cometidos por religiosos y también su determinación para llevar a cabo las reformas necesarias para que la Iglesia católica sea «digna de la confianza de todos».

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