Trabajadores de la enseñanza se manifestaron en Francia para pedir la dimisión del ministro de Educación. / afp

El Gobierno francés asume sus errores y claudica ante la huelga de profesores

Maestros y políticos de la oposición habían exigido la dimisión del ministro por su mala gestión de la crisis

BEATRIZ JUEZ París

El ministro de Educación francés, Jean-Michel Blanquer, reconoció este viernes haber cometido «errores» en la gestión de la crisis sanitaria en los colegios. Lo hizo tras la huelga nacional masiva que el jueves llevaron a cabo unos 77.500 profesores en todo el país. De ellos unos 8.200 se manifestaron por las calles de París. «No soy perfecto, cometo errores. Errar es humano y no tengo ningún problema en decir que lamento ciertas cosas», asumió.

Maestros y políticos de la oposición habían exigido un día antes la dimisión del ministro por su mala gestión de la crisis. Los sindicatos convocaron las movilizaciones para protestar contra los continuos cambios en el protocolo covid que se aplica en los centros educativos para hacer frente a la ola de ómicron. Denunciaron «el caos» que provocaba en las aulas y los quebraderos de cabeza para las familias, sin que, según ellos, las medidas sirvan para frenar los contagios.

A menos de noventa días de las presidenciales, el Gobierno ha decidido hacer concesiones a los profesores, pero no anuncia un nuevo protocolo. Los maestros se quejaban de que en ocho días había habido tres distintos sin que Educación les hubiera consultado, por lo que no habían podido preparar bien la vuelta a clase.

Tras reunirse con los sindicatos, Blanquer anunció el jueves por la noche cinco millones de mascarillas FFP2 para los profesores, más captadores de CO2 en las aulas y la contratación de 8.000 personas de refuerzo en los centros educativos. Los sindicatos se mostraron este viernes satisfechos de que, por fin, el Gobierno escuchara sus quejas. Por otro lado, la justicia ha suspendido la obligación de llevar mascarilla al aire libre en París, al considerar que la medida suponía «una injerencia excesiva, desproporcionada e inapropiada a la libertad individual».