Emmanuel Macron, en la rueda de prensa del pasado 9 de diciembre donde presentó las prioridades de la presidencia francesa de la UE. / EFE

Francia asume la presidencia europea con el objetivo de reforzar las fronteras

Macron, que asume esta próxima madrugada el liderazgo rotatorio de la Unión, quiere reformar el espacio Schengen y realizar cambios en economía y defensa

BEATRIZ JUEZ Corresponsal en París

Nuevo año, nuevos retos para Emmanuel Macron. La madrugada de este sábado comienza el liderazgo francés del Consejo de la Unión Europea bajo el lema 'Recuperación, Potencia, Pertenencia'. Francia sucede a Eslovenia en la presidencia rotatoria, antes de pasar el relevo en julio a la República Checa.

La presidencia gala empezará a tomar vuelo a partir de mañana, 1 de enero, y durará hasta el 30 de junio, coincidirá con la campaña en Francia para las elecciones presidenciales de abril y las legislativas de junio. Esto no es la primera vez que ocurre. En 1995, también coincidieron. Macron, que llegó al poder en mayo de 2017 con un discurso europeísta, todavía no ha anunciado oficialmente si se presenta a la reelección en su país, aunque nadie duda de que lo hará. Su liderazgo en la Unión Europea le puede sumar o restar puntos en casa de cara a las elecciones.

El presidente francés ya fijó su visión de Europa en el discurso que pronunció en septiembre de 2017 en la Universidad de La Sorbona. Macron apuesta, cuatro años después, por «una Europa más soberana, capaz de controlar sus fronteras», pero también por «una Europa dotada de una política de defensa» y con «un nuevo modelo europeo de crecimiento», afirma.

«Si debemos resumir en una frase el objetivo de esta presidencia, diría que debemos pasar de una Europa de la cooperación en el interior de nuestras fronteras a una Europa poderosa en el mundo, plenamente soberana, libre de sus decisiones y dueña de su destino», dijo Macron cuando presentó en rueda de prensa el 9 de diciembre las prioridades de la presidencia francesa.

La reforma del espacio Schengen –el área que comprende a 26 países europeos que han abolido los controles fronterizos en las fronteras internas, pero las mantienen en el exterior– será una de las prioridades de su mandato. Macron propondrá a sus socios europeos «un pilotaje político» de Schengen, siguiendo el modelo del Eurogrupo, que reúne de forma regular a los ministros de Finanzas de la zona del euro para debatir cuestiones vinculadas a la moneda única. Si se aprueba la propuesta francesa, habrá reuniones regulares de los ministros responsables para proteger mejor las fronteras exteriores de la UE y garantizar la libre circulación de los ciudadanos europeos en el espacio Schengen.

El presidente francés también quiere establecer «un mecanismo de apoyo de urgencia» en las fronteras en caso de crisis migratoria. Cuando un Estado miembro deba, repentinamente, hacer frente a una avalancha migratoria que exija reforzar el control del perímetro exterior de la UE, podría contar con el apoyo de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) y con la solidaridad de los otros socios europeos. Todos ellos estarían capacitados para enviar policías y material.

Nuevo marco presupuestario

Otra de las prioridades de los próximos seis meses será avanzar en materia de defensa. Macron quiere lanzar un Libro Blanco europeo de Defensa y Seguridad, que tendrá como objetivo establecer la orientación geoestratégica de la UE para la próxima década. La «brújula estratégica» de la Unión Europea se debería traducir, según el presidente galo, en la organización de maniobras militares comunes y reforzar la industria de Defensa europea.

Además, durante su mandato quiere «repensar» el marco presupuestario de la UE, ahora regido por los criterios de Maastricht, para adaptarlo a los nuevos desafíos de la Unión. Macron cree que hay que construir «un marco presupuestario y financiero creíble, simplificado, transparente, capaz de contribuir a esta ambición de una Europa más fuerte, más justa y más sostenible», según adelantó.

Durante la presidencia francesa, está previsto que se celebren dos cumbres, veinte reuniones informales del Consejo y más de cuatrocientos eventos por toda Francia. Pero el calendario se puede ver alterado por la pandemia de covid-19 y la rápida extensión de la variante ómicron en el continente, que en el caso del país vecino ha hecho multiplicarse las infecciones hasta alcanzar las 200.000 diarias.

Francia aprovechará la presidencia comunitaria para defender el título de la Capital Europea de Estrasburgo. «Más que un símbolo de reconciliación europea, se trata de un asunto de interés nacional», según ha explicado el primer ministro francés Jean Castex.