Ciudadanos con mascarillas por el centro de París. / EFE

Francia anticipa «semanas difíciles» por ómicron

Alemania apremia a actuar con rapidez contra el virus

B. JUEZ / J. SERRA París / Berlín

El presidente francés anticipó en su discurso de Año Nuevo que vienen «semanas difíciles» en la lucha contra la variante ómicron en Francia, aunque mostró su esperanza de que 2022 sea el año del fin de la pandemia de covid-19. «Las semanas que vienen serán difíciles, todos lo sabemos: el virus circula y circulará cada vez más», dijo Macron. El presidente advirtió de que, debido a lo contagiosa que es la variante ómicron, los franceses verán muchas de las actividades de la vida diaria «desorganizadas». Y aseguró que el Gobierno velará por «la continuidad de los servicios públicos y de la nación».

En la lucha contra el virus, Macron reiteró la importancia de la vacunación. E instó a los cinco millones de franceses no vacunados a ponerse la inyección contra el covid-19. Actualmente, 53 millones están totalmente vacunados y 24 millones han recibido la dosis de refuerzo. No obstante, lanzó un mensaje de optimismo sobre 2022 y los próximos años. El presidente galo confía en que 2022 sea «el año de salida de la epidemia».

El presidente recordó a los 123.000 fallecidos en Francia por covid-19 desde que comenzó la pandemia hace dos años y agradeció a médicos y enfermeros por su incansable combate contra el virus. Además, confirmó que, a pesar de la pandemia, las elecciones presidenciales de abril y las legislativas de junio tendrá lugar tal y como está previsto.

«Más rápidos que el virus»

En Berlín, el socialdemócrata Olaf Scholz se estrenó en el tradicional mensaje de Año Nuevo como canciller alemán. De pie y en traje oscurso, pero con un discurso muy parecido al que habría transmitido su predecesora, Angela Merkel. Pidió cohesión social, respeto y solidaridad frente a la pandemia. Y velocidad, en la lucha contra el virus.

Por primera vez en 16 años no era Merkel, con una de sus chaquetas en uno de sus colores preferidos y sentada ante su escritorio, quien se dirigía a la ciudadanía. Sin embargo, como todo lo que ha envuelto el relevo en el poder alemán, dominó la continuidad.

En su último mensaje, Merkel advirtió que se estaba ante un invierno duro. En esos momentos, Alemania estaba en máximos diarios de víctimas mortales –1.129, ese 31 de diciembre de 2020–. La esperanza estaba depositada en la primera vacuna europea, que además partía de Alemania y que había sido desarrollada por el matrimonio de científicos Ugur Sahin y Özlem Türeci, fundadores de BioNTech.

Un año después, Alemania vuelve a estar con la incidencia en alza, aunque sin esas dramáticas cifras de muertos. «Tenemos que ser más rápidos que el virus», insistió Scholz, en unos momentos en que media Europa está expuesta a caer bajo el dominio de ómicron.

La sociedad alemana «no está dividida», aseguró Scholz, con el argumento de que «la inmensa mayoría» de los ciudadanos actúan con responsabilidad frente al covid. Sus deseos para 2022 se resumían en dos palabras: «respeto y solidaridad».