Fábrica de Suiza donde estaba la menor secuestrada. / AFP

Estupor en Francia al instigar una madre el rapto de su hija

Cinco conspiracionistas secuestraron a Mia, de ocho años, en una operación dirigida desde Malasia por el hijo de un exdiputado para devolver la custodia a la progenitora

BEATRIZ JUEZ París

El secuestro de Mia Montemaggi, una niña de ocho años, ha tenido durante casi una semana en ascuas a los franceses. Después de seis días desaparecida, la pequeña fue encontrada el domingo, sana y salva, junto a su madre en una fábrica okupada en Suiza. París ha solicitado al país vecino la extradición de la progenitora, Lola Montemaggi, sospechosa de haber encargado el rapto de su hija. Y ha emitido una orden de detención internacional contra un ciudadano galo afincado en Malasia, considerado el 'gurú' del comando que organizó la operación.

Todo comenzó hace una semana en Les Poulières, un pueblecito en el departamento de los Vosgos, noreste de Francia. Mia vivía ahí con su abuela materna, después de que un juez dictaminara que su madre, de 28 años, no estaba en condiciones de hacerse cargo de ella. Según la prensa gala, Montemaggi, que había tenido ideas suicidas delante de la menor, vivía al margen de la sociedad y no quería que su hija fuera al colegio.

Dos hombres se presentaron el 13 de abril en la casa de la abuela haciéndose pasar por trabajadores sociales. Le mostraron a la señora varios documentos con membrete del Ministerio de Justicia y le dijeron que tenía que llevar a Mia a una cita con su madre. Esta no tiene derecho a ver a la niña a solas. Un tercer hombre les esperaba en un coche.

Según el fiscal, el secuestro estaba «muy bien preparado» y había sido «concebido como una operación militar». Incluso tenía un nombre en clave: 'operación Lima'. Fue un secuestro por «artimaña» y sin violencia.

Después de que se fuera su nieta, la abuela sospechó que algo no cuadraba y al llamar a los servicios sociales, descubrió que los hombres le habían mentido y presentó una denuncia en la gendarmería. Tras días de búsqueda intensa por toda Francia y en el extranjero, Mia y su madre fueron localizadas por la Policía el 18 de abril en una fábrica okupada en la comuna de Saint-Croix (Suiza), cerca de la frontera. La pequeña, que está bien de salud, volverá con su abuela materna, que es la que tiene su custodia legal. Pasarán unos días juntas en un lugar secreto, acompañadas de un psicólogo y un asistente social.

Cinco hombres franceses fueron imputados el domingo por «secuestro en banda organizada de una menor de 15 años» y «asociación de malhechores». Cuatro están en prisión preventiva y el quinto, bajo control judicial. Los presuntos secuestradores, de entre 23 y 60 años, se habían conocido en las redes sociales. Abrazan las teorías de la conspiración y están en contra del Estado y «la dictadura sanitaria».

«La mamá suplicó ayuda»

Las autoridades francesas también emitieron una orden de detención internacional contra Rémy Daillet-Wiedemann, un francés que vive en Malasia desde hace años y que es acusado de haber estado en contacto con los secuestradores de Mia. «La mamá suplicó que le ayudasen», justificó en una entrevista a 'Le Parisien'. Considera que no se trata de un rapto, sino de «una devolución de una niña a su madre».

Daillet-Wiedemann se mostró a favor de que todos los menores puestos bajo tutela del Estado o en familias de acogidas sean devueltos a sus padres. Hijo del exdiputado centrista Jean-Marie Daillet, utiliza las redes sociales para difundir teorías de la conspiración, pero su influencia es considerada modesta, según FranceInfo. Se opone al aborto, a la tecnología 5G y a las vacunas y difunde ideas próximas a QAnon, el movimiento que alega que el mundo es gobernado por una élite pedófila y corrupta.