La estación de esquí de Ischgl. / RC

Comienza el proceso contra las autoridades austríacas por un contagio masivo de covid

Miles de turistas se infectaron en la estación de esquí de Ischgl, que fue evacuada tarde y caóticamente

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

Las autoridades austríacas afrontan desde este viernes el primer proceso por el contagio masivo de turistas durante la primera ola del coronavirus que tuvo su origen en la estación de esquí austríaca de Ischgl. Una viuda y su hijo reclaman ante la Audiencia de Viena una indemnización de 100.000 euros por la muerte del marido y padre, un periodista de 72 años de edad. Los demandantes denuncian la actuación negligente y el fracaso de las autoridades a la hora de alertar a los visitantes de la estación de esquí, donde transcurrió más de una semana desde que se registraran las primeras infecciones hasta que las autoridades ordenaron su evacuación y cierre. «Calculo que se van a contabilizar hasta 3.000 demandas similares contra la república alpina», señaló ante el comienzo del juicio Peter Kolba, de la Asociación para la Protección del Consumidor (VSV) de Viena que representa a la familia del periodista fallecido.

La VSV tiene intención de presentar tras este proceso denuncias colectivas y no descarta que al final las autoridades austríacas negocien la concesión de indemnizaciones. Kolba y su equipo han llamado a declarar además durante el juicio al canciller federal, Sebastian Kurz, el vicecanciller, Werner Kogler, el titular de Interior, Karl Nehhammer y el entonces ministro de Sanidad Rudolf Anschober. «Kurz es un testigo decisivo», dijo Kolba, ya que podrá explicar cómo se desarrollaron las conversaciones entre el gobierno de Viena el estado federado de Tirol para decidir y coordinar la evacuación de la estación de esquí. Ischgl está considerado uno de los grandes focos de la expansión de la epidemia por Europa. El rastreo de más de 10.000 infecciones en 40 países que se registraron en la primera mitad de marzo de 2020 conduce a la estación de esquí tirolesa.

Aunque ya el 5 de marzo las autoridades de Reikiavik alertaron a Viena de que 14 turistas islandeses habían dado positivo de coronavirus a su regreso a casa tras visitar Ischgl, no fue hasta el 13 de marzo cuando los gobiernos de Viena e Innsbruck ordenron cerrar la estación de esquí y evacuar a todos los turistas que disfrutaban de unas vacaciones invernales. Kolba acusa a las autoridades alpinas, no solo de retrasar negligentemente la evacuación, sino de hacerlo de manera desordenada y precipitada. El tardío anuncio «provocó entre los huéspedes y los trabajadores reacciones de pánico» señala al respecto un informe independiente de expertos que analizaron lo sucedido en Ischgl. La VSV considera que las autoridades no aprovecharon el fin de semana para hacer una evacuación escalonada y ordenada y provocaron el caos a la hora de organizar el retorno de los turistas que se encontraban en la estación de esquí. El informe oficial reconoce que en Ischgl se cometieron errores, pero que no puede hablarse de fracaso general.

La procuradoría financiera austríaca, que representa los intereses del estado ante el tribunal, ha insistido hasta ahora en que se hizo lo correcto y que en el debate sobre los errores de las autoridades hay que tener en cuenta que entonces no existían aún los conocimientos que se tienen ahora sobe el virus. Una disculpa que Kolba no acepta. «Nuestro argumento más fuerte es que la estación de esquí se podía haber cerrado una semana antes», cuando se registraron las primeras infecciones, señala el abogado. Ischgl no solo es una estación de esquí, sino un centro de celebraciones nocturnas masivas, en las que probablemente se expandió el virus de manera desenfrenada causando miles de contagios. Los contagios masivos de Ischgl podrían tener también consecuencias penales. La fiscalía de Innsbruck tiene abierta una investigación contra el alcalde de la localidad y cuatro funcionarios de Tirol y el distrito de Landeck por amenazar de manera intencionada o negligente la salud de personas con una enfermedad contagiosa