Una mujer protegida con una mascarilla pasea por el centro de Roma, con el Coliseo al fondo. / AFP

Un código de cuatro colores orientará los viajes por la UE

Los Veintisiete unifican los criterios para marcar las zonas de menor y mayor riesgo, aunque cada uno decidirá las restricciones a aplicar

SALVADOR ARROYO Corresponsal. Bruselas

Un código de colores servirá como referencia para los viajes interiores por primera vez desde el estallido de la crisis pandémica en Europa. Verde, naranja, rojo y gris. Un 'semáforo' que marcará a las distintas regiones de la UE, en función de la intensidad con la que se esté propagando en ellas el patógeno. El objetivo es sostener la libertad de movimientos y, en definitiva, no precipitarse hacia un nuevo cierre caótico como el que se vivió con la primera oleada del coronavirus.

La supervisión y actualización del mapa recaerá en el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés). Un mapa que servirá de guía para los desplazamientos; desde la libertad absoluta a restricciones específicas que se dejan a criterio de cada país para no condicionar un acuerdo que se cerró este viernes a nivel de embajadores y que el próximo martes debería ser refrendado en Consejo de Asuntos Generales.

Los colores se asignarán atendiendo a tres variables concretas: la tasa acumulada de positivos de la covid-19 en 14 días por 100 000 habitantes; el porcentaje de pruebas positivas entre el total de las realizadas en la última semana; y el número de infecciones detectadas por cada 100.000 habitantes en una zona determinada, también durante la última semana.

LA CLAVE:

  • Fuera del acuerdo. La imposición de las cuarentenas o su duración y la realización de test diagnósticos

A partir de ahí, una región será zona verde si los casos notificados son menos de 25 y la tasa de positividad inferior al 4%. Naranja, si hablamos de menos de cincuenta casos; se han notificado un 4% de casos positivos o si la tasa acumulada de 14 días se mueve entre 25 y 150.

España, en rojo

El rojo recaerá en los territorios con tasa de infección acumulada durante dos semanas de 50 o más casos; tasa de positividad de la prueba superior al 4% o tasa de infección de 150 casos acumulados por 100.000 habitantes. La totalidad de España, a excepción de Asturias, se encontraría en esa situación. El documento reserva el gris para señalar los lugares sobre los que no se dispone de información suficiente o si la tasa de pruebas realizadas es de 300 o menos por 100.000 habitantes.

Lógicamente no se impondría ninguna restricción para viajar desde y hacia las zonas verdes. Mientras que para el resto de supuestos, el documento queda abierto. O lo que es lo mismo, no contempla una guía sobre si deben priorizarse los tests diagnósticos y/o las cuarentenas ni tampoco los periodos de duración de éstas. Cada país tendrá libertad para adoptar las medidas que considere. Y podrá disponer de información adicional para sostenerlas. Como, por ejemplo, la tasa de hospitalización, la tasa de ingreso en la UCI o la de mortalidad si está disponible semanalmente. Y todo ello sin perder de referencia la situación epidemiológica propia.

Como principio general si una persona presentara síntomas al llegar a su destino «las pruebas, el diagnóstico, el aislamiento y el rastreo de contactos deben realizarse de acuerdo con la práctica local y no se debería negar la entrada». Las restricciones entre países deberían ser notificadas con al menos 48 horas de antelación y levantarse inmediatamente si la situación mejora.

No tendrán que someterse a periodos de cuarentena quienes realicen 'viajes esenciales', señalando en concreto a trabajadores transfronterizos, sanitarios, temporeros, empleados del transporte, personal diplomático, militar, de Protección Civil o quienes viajen por razones familiares o comerciales «imperativas», entre otros.

Corredor turístico con las islas

Por su parte, el Gobierno de Pedro Sánchez acordó este viernes con los Ejecutivos autonómicos de Baleares y Canarias un protocolo para establecer corredores turísticos con otros países de la UE que permitan la movilidad de viajeros. Se busca con ello reactivar el turismo en los dos archipiélagos, que dependen fundamentalmente de esta actividad para su economía, «sin poner en riesgo la salud pública».

Conforme a esa plan de actuación, todo viajero que llegue a Canarias o Baleares procedente de un territorio con una incidencia acumulada de la covid-19 mayor a 50 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días tendrá que presentar un test negativo de diagnóstico de infección activa realizado, como máximo, 48 horas antes del vuelo, como máximo Además, antes de abandonar las islas, deberán hacerse una prueba de diagnóstico de infección activa dos días ates de viajar. Aquellos casos que den positivo deberán guardar cuarentena en los propios archipiélagos.