Mateusz Morawiecki y Ursula Von der Leyen, durante un encuentro el año pasado. / Reuters

Bruselas bloquea 15 millones a Polonia por no acatar la justicia europea

La UE pasa de los avisos a las sanciones y retiene la ayuda dirigida a la recuperación del país por su negativa a cerrar una mina de carbón

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

Se acabaron los avisos y toques de atención. La Comisión Europea notificó este martes a Polonia que retendrá los primeros 15 millones de euros de fondos europeos previstos para este país por ignorar una decisión del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). La sentencia del alto tribunal obligaba a Varsovia a cerrar una mina de carbón próxima a la frontera con República Checa y Alemania por su impacto medioambiental y el riesgo que suponía para la salud pública. Una vez comunicada la decisión a las autoridades polacas, el bloqueo de los fondos se hará efectivo en los próximos diez días.

El tirón de orejas de Bruselas es una medida sin precedentes que busca meter en vereda a Polonia, el único Estado miembro que ha desobedecido al TJUE hasta la fecha. El bloqueo de los primeros 15 millones sirve también para compensar parte de la multa impuesta al país por el tribunal de Luxemburgo, que cada día aumenta en 500.000 euros mientras Polonia siga incumpliendo la sentencia.

LA CLAVE:

  • 45 millones de euros. La explotación contamina aguas subterráneas y la República Checa pide una compensación

El portavoz comunitario de Presupuestos, Balazs Ujvari, informó este martes que, con su decisión, el Ejecutivo de la UE_ e limita «a cumplir su obligación legal» de cobrar las sanciones que dicta la justicia europea.

El caso de los jueces

Este no es el único litigio que el TJUE mantiene abierto contra el país. El Gobierno ultraconservador polaco también ha sido sancionado con otros 69 millones de euros por no desmantelar un régimen disciplinar a los jueces polacos que la UE considera un riesgo para el Estado de Derecho.

En esta ocasión, la disputa se centra en la mina de carbón de Turów, situada en territorio polaco, pero cerca de la frontera con República Checa y Alemania. La justicia europea dictó medidas cautelares para paralizar su actividad en septiembre del año pasado, debido al riesgo medioambiental y para la salud pública que suponía. Sin embargo, la explotación sigue en activo.

Es más, Polonia extendió la licencia actividad de la mina hasta 2026 incumpliendo la normativa europea, que obliga a realizar una evaluación de impacto previa. La explotación contamina además aguas subterráneas que llegan hasta la República Checa, por lo que el país presentó una demanda contra Varsovia. Para retirar su denuncia, Praga exigía el pago de 45 millones de euros por los daños causados, además de la construcción de una valla para prevenir la contaminación.

La justicia europea decretó el cierre de la mina hasta que Varsovia hiciera efectiva su compensación. Una vez más, Polonia se negó a estos términos, alegando que la explotación es clave para la estabilidad energética del país. Queda por ver hasta qué punto el Ejecutivo de Mateusz Morawiecki podrá mantener el pulso con la UE, más ahora que los 36.000 millones de euros de los fondos de recuperación que debía percibir el país dependen de ello.