La canciller alemana Angela Merkel / AFP

Alemania afronta un «cierre duro» hasta mediados de enero

Poco más de una hora de reunión virtual necesitaron la canciller federal, Angela Merkel, y los primeros ministros de los 16 estados federados para ponerse de acuerdo este domingo

JUAN CARLOS BARRENA Berlín

Alemania afronta desde el miércoles próximo un nuevo «cierre duro», similar al de la primavera pasada, que traerá consigo la paralización de la vida pública y social del país con, entre otras cosas, la clausura de todos los comercios que no vendan artículos de primera necesidad, el cierre de los colegios y restricciones severas de los contactos personales. Poco más de una hora de reunión virtual necesitaron la canciller federal, Angela Merkel, y los primeros ministros de los 16 estados federados para ponerse de acuerdo este domingo, tras consensuar las medidas en discusiones previas que se han desarrollado a lo largo de esta semana. «Nos vemos obligados a actuar y actuamos ya», dijo Merkel en la posterior rueda de prensa, tras subrayar que la elevada tasa de contagios por coronavirus que registra el país y la amenaza de que los hospitales se vean desbordados por el incremento de pacientes en estado grave fuerza a declarar un 'shutdown' severo.

El cierre parcial decretado a principios de noviembre «no ha sido suficiente» para reprimir la propagación del virus, señaló la política conservadora. El «cierre total» se desarrollará entre el 16 de diciembre y el 10 de enero y solo se permitirá en ese tiempo la apertura de comercios de alimentación, droguerías, farmacias, bancos y cajas de ahorro. El estado ofrece ayudas para superar esta fase a todos los negocios afectados. Estará prohibido también durante ese tiempo el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública.

«Pido a todos que renuncien a los contactos que no sean imperiosamente necesarios», apeló la jefa del gobierno federal a la población, para subrayar seguidamente que el objetivo es descargar a toda costa el sistema sanitario. Angela Merkel destacó que las personas que trabajan en hospitales y residencias de ancianos afrontan unas festividades muy difíciles. La canciller federal llamó igualmente a renunciar «a todo viaje nacional o al extranjero que no sea de necesidad urgente» y advirtió de que se mantienen las reglas de cuarentena para toda aquella persona que viaje a Alemania desde otro país. En cuanto al cierre de guarderías y centros escolares y la suspensión de las clases presenciales, señaló que «los niños deben en lo posible permanecer en casa», al igual que los adultos. Los gobiernos federal y federales quieren organizar, pese a todo, un servicio de atención para aquellos menores cuyos padres no pueden atenderles debido a sus obligaciones profesionales. Aunque en Alemania no se puede ordenar un confinamiento por razones constitucionales, apeló a la población a que solo abandone sus hogares para hacer compras necesarias, acudir al trabajo o visitar al médico y recordó que las limitaciones de contactos establecidas a principios de noviembre se mantienen.

Solo están autorizadas reuniones de un máximo de cinco personas de dos hogares diferentes sin contar a los niños, aunque entre el 24 y el 26 de diciembre algunos estados federados permitirán incrementar esa cifra hasta diez personas. No será así sin embargo, durante las festividades de Nochevieja, para las que se ha prohibido además en todo el país la venta de fuegos de artificio con los que los alemanes acostumbran a celebrar la entrada en el año nuevo. Angela Merkel apeló también a la población a guardar una cuarentena voluntaria de una semana si se tiene intención de visitar en las fiestas navideñas a otros familiares y destacó que los oficiosos religiosos también se verán afectados por severas restricciones, para lo que las autoridades regionales buscarán el diálogo con las distintas confesiones.

El alcalde gobernador de Berlín, Michael Müller, comentó que lo ideal habría sido decretar el «cierre duro» este mismo lunes, pero que resulta imposible aplicar muchas cosas de un día para otro. Es necesario dar a los padres y los colegios, así como al comercio, la oportunidad de «contar con uno o dos días» para poder reaccionar, dijo Müller, quien defendió la actuación hasta ahora para afrontar la pandemia por parte del gobierno federal y los ejecutivos regionales. Pese a la diferente situación en los distintos estados federados, «siempre hemos podido formular una vía común», señaló el alcalde de la capital alemana. «La medida de todas la cosas sigue siendo la protección de la salud», añadió, para seguidamente comentar que el éxito de las medidas para frenar la propagación del virus Sars-Cov-2 depende fundamentalmente del respaldo de la población a las mismas.

«El coronavirus está sin control. Por eso no queremos hacer las cosas a medias», señaló a su vez Markus Söder, primer ministro de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana, que llamó la atención sobre las elevadas tasas de fallecimientos que está provocando la enfermedad y recordó que tras esas cifras se encuentran personas y sus familiares. Söder aseguró que han comenzado a darse casos en Alemania en los que el personal sanitario se ve obligado a seleccionar que enfermos son atendidos de manera inmediata y cuales son enviados a otros centros médicos por falta de capacidades. Anunció además para Baviera la declaración del toque de queda desde las 21,00 a las 05,00 a partir del miércoles en toda la región y no solo en aquellos distritos con una alta incidencia de infecciones. Defensor permanente de una actuación severa, Söder comunicó que Nochevieja será una «noche de paz» ante la prohibición total de todo fuego de artificio por petición expresa de los hospitales, que no quieren ver complicado su trabajo con la llegada a urgencias de personas con heridas por artefactos pirotécnicos. Söder subrayó además que no puede imaginarse que el «cierre total» finalice el 10 de enero con un alivio de las restricciones ante la amenaza de «entrar en un bucle interminable».

La canciller federal se refirió también a las vacunas como esperanza para afrontar la pandemia. Tras destacar que las autoridades farmacéuticas europeas tienen intención de anunciar lo más tarde el 29 de diciembre la primera autorización , Merkel comentó sobre la seguridad de las vacunas que confía en esas autoridades y su capacidad científica, también en el Instituto Paul Ehrlich que otorga los permisos para las nuevas medicinas en Alemania.