Los servicios ucranianos retiran cuerpos de las calles de Mariúpol. / reuters

Ucrania halla una enorme fosa común junto a Mariúpol con miles de cadáveres

Además de controlar el corredor del Donbás Moscú advierte que el objetivo será dejar sin salida al mar a Ucrania y llegar a Transnistria

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

Gracias a las imágenes obtenidas por satélite, en el pueblo de Mangush, situado a 20 kilómetros de Mariúpol, ha sido descubierta una enorme fosa común excavada al parecer por el Ejército ruso. El alcalde de Mariúpol, Vadim Boichenko, asegura tener pruebas de que en ella se amontonaron en varias capas los cuerpos de civiles muertos durante la ofensiva y el asedio a la ciudad y ha difundido en su cuenta de Telegram las fotos tomadas desde el espacio por la empresa Maxar. Un hallazgo que coincidió con el anuncio de que la estrategia de conquista rusa buscará dejar a Ucrania sin salida al mar, lo que condenaría al país a perder uno de los motores comerciales de su economía.

El enterramiento detectado en las inmediaciones de Mariúpol podría albergar entre 3.000 y 9.000 cadáveres. Boichenko justificó el cálculo al comparar el tamaño de esta fosa con el de la hallada en Bucha, cerca de Kiev, que era 20 veces más pequeña. Las inhumaciones en Mangush, según fuentes locales, comenzaron después del 23 de marzo con los primeros 5.000 muertos causados por los bombardeos, incendios y ataques de las tropas rusas y los rebeldes separatistas de Donbás.

Después, según muestra el satélite, la fosa fue aumentando hasta el día de hoy hasta alcanzar una longitud de unos 300 metros. El municipio de Mariúpol cifra en 22.000 el número total de muertos en la ciudad y alrededores desde el pasado 25 de febrero, al día siguiente de iniciarse la ofensiva sobre Ucrania. La ciudad quedó sitiada el 1 de marzo.

Los combates y continuos bombardeos se han prolongado por espacio de casi dos meses. Hay además muchos heridos sin atención médica y una situación humanitaria que ha puesto a parte de la población al borde de la muerte por hambruna. Los corredores humanitarios, muchos de ellos organizados por Moscú para sacar la gente a Rusia, no han logrado hasta ahora una evacuación total.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, anunció el jueves que Mariúpol se encuentra ya bajo control ruso, salvo la acería Azovstal, en donde resiste un grupo de combatientes ucranianos y en cuyos subterráneos se estima que hay más de 1.000 civiles. Todos los esfuerzos de Kiev están ahora concentrados en conseguir una evacuación completa. La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshuk, encargada de organizar los corredores humanitarios denunció este viernes que las tropas rusas se niegan a propiciar las evacuaciones. «Han abierto un corredor para que los militares ucranianos se rindan, pero se niegan a abrirlo para civiles».

El objetivo se expande

De acuerdo con las declaraciones de Rustam Minnekáyev, subcomandante de la Región Militar Centro de Rusia, la actual campaña en suelo ucraniano busca hacerse con el control, no sólo del este del país, sino también de su parte sur. «Desde el inicio de la segunda fase de la operación especial, que comenzó hace dos días, uno de los objetivos del ejército ruso es establecer un control total sobre Donbás y el sur de Ucrania», manifestó durante una reunión de empresas del Complejo Militar Industrial en Ekaterimburgo.

Minnekáyev apuntó además a la necesidad de controlar, no sólo el corredor que une Donbás con Crimea, sino también el que conecta Jersón y Mykolaiv, a través de Odessa, con la región separatista moldava de Transnistria, lo que supondría dejar a Ucrania sin salida ni al mar Negro ni al de Azov. Se quedaría sin importantes enclaves estratégicos para su economía. Mientras que para Rusia su control garantizaría no solo el sometimiento de Ucrania sino que también sería un freno claro a la influencia de Occidente. «El control del sur de Ucrania es también un pasillo hacia Transnistria, donde también observamos casos de opresión de la población rusoparlante», añadía el subcomandante ruso en otro claro aviso a navegantes.

En su parte diario, el Estado Mayor de las tropas ucranianas informaron este viernes que el Ejército ruso «continúa tratando de romper nuestras defensas al sur y oeste de Izium para avanzar después hacia el sur, hacia Sloviansk y Kramatorsk. Desde el este presiona sobre Popasna y Rubizhne, desde el sureste intenta avanzar hacia Ocheretyne y desde el sur hacia Velyka Novosilka». Estos movimientos sugieren que el objetivo consiste en embolsar a las tropas ucranianas. Todas las localidades cercanas a la línea de contacto bajo control de Kiev no cesan de ser bombardeadas. Limán, cuyo hospital acabó en llamas, es la que más ataques de la artillería sufrió este viernes.

Moldavia responde con un paso al frente para entrar en la UE

Utilizando como excusa el conflicto latente que existe entre Chisnau (la capital de Moldavia) y su territorio autónomo separatista de Transnistria, de habla mayoritaria rusa, hace ya meses, -desde el primer día de la embestida rusa sobre Ucrania, de hecho- que Occidente viene advirtiendo de que esa zona, incluso todo el país, podría ser anhelo de Putin. Como respuesta, la primera ministra moldava, Natalia Gavrilita entregaba este viernes al embajador de Unión Europea (UE) en Moldavia, Jänis Maeiks, el primer cuestionario para adquirir la condición de candidato a miembro del club comunitario. La ceremonia se celebró en Gabinete de la Presidencia, en presencia del jefa del Estado, Maia Sandu. «Hemos dado un paso más hacia nuestro futuro europeo. Estamos listos para pasar a un país europeo», dijo Gavrilita.