Trump declara la crisis de los opiáceos

27/10/2017

A la firma del decreto han asistido familiares de personas afectadas por este consumo, así como varios altos cargos estadounidenses que han dado su apoyo al presidente en este simbólico paso político.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este jueves una orden ejecutiva en la que declara el consumo de opiáceos una emergencia de salud pública, con el objetivo de destinar más recursos federales a una crisis que ha descrito como una "vergüenza nacional" y una "tragedia humana".

"Resolverlo requerirá de todo nuestro esfuerzo y que nos enfrentemos a la crisis en toda su complejidad", ha afirmado Trump durante un acto en la Casa Blanca en el que ha llamado a terminar con este "azote". "Podemos ser la generación que termine con la epidemia de los opiáceos", ha subrayado.

Según datos oficiales, al menos 33.000 personas murieron en 2015 debido al consumo de opiáceos --principalmente heroína, fentanilo y analgésicos--, una práctica que sigue aumentando. Trump ha asegurado este jueves que 64.000 personas murieron por sobredosis en 2016, lo que implica unos 175 fallecimientos de media al día.

A la firma del decreto han asistido familiares de personas afectadas por este consumo, así como varios altos cargos estadounidenses que han dado su apoyo al presidente en este simbólico paso político. La declaración suscrita este jueves dura en principio 90 días, aunque es susceptible de prórroga.

El tema ha sido objeto de debate político durante los últimos meses, en gran medida por la relevancia que la actual Administración ha querido darle. Trump llegó a decir que declararía la 'emergencia nacional' por esta crisis, algo que finalmente ha preferido no hacer para optar por otro formato.

El fiscal general, Jeff Sessions, se ha referido a esta crisis durante otro acto en Washington y ha lamentado que se esté fallando a muchas personas incapaces de "decir no" a las drogas. Sessions, que ha advertido de que las muertes por sobredosis ya superan el pico del sida en la década de los ochenta, ha advertido de que el consumo de marihuana puede ser la puerta de entrada a otras drogas.