Un miembro del equipo de rescate a punto de entrar en la jaula para descender al pozo / afp

Fracasa la misión de rescate de los diez mineros atrapados en México

Un grupo de buzos que había entrado en la mina inundada ha tenido que abortar la operación ante la gran cantidad de escombros que impide su avance

T. NIEVA.

La misión de rescate de los diez mineros atrapados en una mina de carbón de México ha sido suspendida por las condiciones de inseguridad en el interior de la galería. Los socorristas han permanecido durante dos horas y media en el pozo, pero se han visto forzados a abandonarlo debido al riesgo de desplomes y los abundantes restos de madera y otros obstáculos que taponan su camino. La expedición ha sido aplazada hasta una fecha todavía por determinar, lo que ha aumentado la desesperación de los familiares de los trabajadores. Los expertos consideran muy bajas sus posibilidades de supervivencia, ya que llevan más de una semana atrapados sin agua ni comida y, en el mejor de los casos, dependiendo de las reservas de aire de alguna bolsa subterránea.

Después de diez jornadas de frustrante espera, las esperanzas de los allegados se reactivaron el martes cuando Laura Velázquez, coordinadora nacional de Protección Civil, anunció que los rescatistas estaban «a horas» de entrar en la mina. Previamente, un buzo había bajado en una jaula para comprobar la visibilidad dentro del pozo inundado, ya que el lunes un dron submarino reveló que la turbiedad de las aguas y la existencia de numerosos restos de madera apilados en el fondo o en suspensión impedían cualquier incursión del equipo de salvamento.

Sin contacto

La mina, situada en el Estado de Coahuila, al norte de México, se inundó el pasado día 3 al romperse un tabique natural que la separaba de otra antigua extracción anegada de agua después de décadas de abandono. Una decena de trabajadores quedaron atrapados a 34 metros de profundidad debido a la súbita inundación. Desde entonces, nadie ha vuelto a tener contacto con ellos y ni siquiera se sabe si perecieron en el accidente. La única esperanza de los equipos es que hayan conseguido resguardarse en algún punto donde no llegó el agua y estuvieran aprovechándose de una bolsa de aire para sobrevivir. El operativo de salvamento ha extraido en esta semana 125.453 metros cúbicos de agua, el volumen suficiente para que el nivel haya descendido parcialmente y el grupo de rescate del Ministerio de Defensa pudiera entrar en la mina.

Sin embargo, las autoridades informaron anoche que la operación ha sido suspendida ya que no es posible garantizar la seguridad de los socorristas. Los buzos descendieron en la jaula hasta el suelo de la extracción, pero las condiciones de inseguridad para avanzar son muy elevadas. Palos, listones de madera y maleza taponan las galerías. Los rescatistas se han limitado a retirar estos restos de los aliviaderos para facilitar la salida del agua. Luego, han subido a la superficie. Nadie sabe cuando volverán a bajar.

El largo rescate ha provocado duras críticas contra el Gobierno de López Obrador y podría terminar convertido en una crisis política. Las familias se han quejado en varias ocasiones de la lentitud e ineficacia del personal que trabaja en el operativo y aseguran que los principales avances en el rescate han quedado en manos de los compañeros de los atrapados. El presidente de México fue recibido hace unos días con abucheos en su visita al lugar, ya que numerosos allegados consideraron que «ha venido solo a hacerse la foto».

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