Rusia toma el control de la acería de Mariúpol

ATLAS ESPAÑA

En fila esperan para que los cacheen las tropas rusas. Revisan meticulosamente sus pertenencias e incluso piden que les muestren sus tatuajes. Son algunos de los 531 combatientes ucranianos que resistían en la acería de Mariúpol, los últimos, según el Ministerio de Defensa ruso, quien asegura que el batallón Azov ha caído y la fábrica está totalmente liberada. Abatidos, serios y agotados tras el brutal asedio del Kremlin son trasladados en autobuses a territorio ocupado, donde Moscú quiere juzgarlos. Con la toma de este último bastión culmina la conquista de Mariúpol, a pocos días de que se cumplan tres meses del comienzo de la invasión, sin que ninguna de las partes logre dominar la contienda. Los rusos, concentrados en controlar el Dombás, siguen bombardeando Severodonetsk, en las últimas horas este edificio de civiles, mientras los ucranianos combaten para defender una ciudad parcialmente sitiada. En este contexto de guerra de desgaste, el presidente Zelenski asegura que el conflicto solo puede terminar en una mesa de negociaciones. Lo ha dicho en esta entrevista junto a su familia, "rota por la guerra", dice su esposa, "como tantas otras". Para compensar por tantas pérdidas, el mandatario propone a los aliados transferir a la población ucraniana los activos financieros incautados a Moscú.