Vista aérea de varios vehículos militares rusos en la frontera con Ucrania. / Efe/VÍDEO: E. P.

Rusia intimida a Occidente lanzando toda una serie de maniobras navales

Según el Kremlin, el objetivo de estos ejercicios, en los que participarán también fuerzas chinas e iraníes, es «proteger los intereses nacionales rusos y contrarrestar las amenazas militares»

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal en Moscú

Rusia anunció este jueves por sorpresa la realización de maniobras navales a lo largo y ancho del planeta. Fue usto al día siguiente de que el presidente estadounidense, Joe Biden, volviese a advertir de las «desastrosas consecuencias» que para Moscú tendría invadir Ucrania en términos de sanciones y «perdidas» en el terreno económico. A juicio del Kremlin, las declaraciones de Biden son «desestabilizadoras». En este sentido, su portavoz, Dmitri Peskov, dijo que tales amenazas de Occidente «se repiten sin cesar y no contribuyen en absoluto a calmar las tensiones».

En este exasperado contexto, la Armada rusa llevará a cabo durante el presente mes de enero y también febrero toda una serie de ejercicios navales en diferentes mares y océanos del mundo con un objetivo claramente intimidatorio. Todo ello en mitad de las enormes tensiones que sacuden las relaciones de Rusia con Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea a cuenta de Ucrania.

«En total, más de 140 navíos de guerra y de apoyo, más de 60 aviones, 1.000 elementos de equipamiento militar y unos 10.000 efectivos tomarán parte en los ejercicios», afirmó el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. Según sus palabras, el despliegue naval tendrá lugar «en aguas adyacentes al territorio ruso (.) y en zonas oceánicas mundiales de importancia operativa (.) y estará supervisado por el comandante en jefe de la Marina rusa, el almirante Nikolái Evménov».

Shoigú especificó que las maniobras tendrán lugar «por separado en aguas del Mediterráneo, el mar del Norte, el mar de Ojotsk, la parte nororiental del océano Atlántico y el océano Pacífico». Todo ello, según el ministro, «forma parte del plan de entrenamiento de las Fuerzas Armadas rusas para 2022». «El objetivo principal es movilizar las fuerzas navales, aéreas y espaciales para proteger los intereses nacionales rusos en los océanos del mundo y contrarrestar las amenazas militares», agregó.

Por otro lado, se desarrollarán otras maniobras de forma conjunta con Rusia, China e Irán en el océano Índico, que comenzarán este viernes y se prolongarán por espacio de tres días. Esta información fue facilitada por fuentes iraníes. «Ejercicios de tres días en los que participan once unidades navales de Irán, tres unidades de la marina de los Guardianes de la Revolución, tres unidades de Rusia y dos de China comenzarán en el norte del océano Índico en un área de 17.000 kilómetros cuadrados», declaró a la televisión estatal el portavoz del operativo, el almirante Mostafa Tajeddini.

Entre los principales objetivos de las maniobras son mejorar la capacidad y la preparación para el combate, reforzar los vínculos militares entre la marina iraní y China y Rusia, garantizar la seguridad conjunta y combatir el terrorismo marítimo«, aseguró. El Ministerio de Defensa ruso precisó que los tres buques rusos involucrados son el crucero »Variag«, el navío antisubmarinos »Admiral Tributs« el barco cisterna »Borís Butoma«.

Toda esta información ha sido difundida en la víspera de las conversaciones que este viernes llevarán a cabo en Ginebra los ministros de Exteriores ruso y norteamericano, Serguéi Lavrov y Antony Blinken, con la intención de calmar las tensiones en torno a Ucrania. Coincide también con la presencia en Moscú del presidente iraní, Ebrahim Raisi, para continuar reforzando los lazos bilaterales, y con las negociaciones en Viena para tratar de salvar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

El mar Negro, fuera

Las únicas aguas en donde las maniobras no han sido anunciadas son las del mar Negro, en donde Rusia ya cuenta con una presencia naval apabullante, tanto en la base principal de su flota en Sebastopol (Crimea) como en el puerto de Novorosíisk. La zona está siendo escenario de constantes fricciones entre los barcos rusos y los de la OTAN, que alcanzaron cotas peligrosas el pasado mes de junio.

Rusia, cuyo contingente de fuerzas emplazadas junto a Ucrania se estima en más de 100.000 efectivos y podría aumentar hasta 200.000, está enviando además tropas a Bielorrusia para unas maniobras de «preparación para el combate». Los efectivos rusos serán desplegados de aquí al 9 de febrero y los ejercicios tácticos discurrirán entre el 10 y el 20 de febrero en las inmediaciones de Polonia, Letonia y Lituania.

Washington teme que las tropas rusas permanezcan destacadas en el país vecino de forma permanente e incluya también armas nucleares. Desde Kiev también muestran recelo ante la posibilidad de que una eventual invasión de su territorio se efectúe, no sólo desde las regiones rusas fronterizas y Crimea, sino también, desde el sur de Bielorrusia.

El ministro de Defensa de Lituania, Arvydas Anusauskas, afirmó el miércoles que «en la situación actual evaluamos la entrada de las Fuerzas Armadas rusas en Bielorrusia como un factor, no solo desestabilizador de la situación de seguridad, sino que además crea una amenaza directa aún mayor para Lituania».

El martes en Moscú, la ministra de Exteriores germana, Annalena Baerbock, le dijo a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, que «en las últimas semanas más de cien mil soldados y equipos militares rusos se han desplegado cerca de Ucrania sin razón aparente» y señaló que «es difícil para los países europeos no percibir como una amenaza la gran concentración de fuerzas rusas». La respuesta que recibió fue que «no podemos aceptar ninguna demanda con respecto a las acciones de nuestras Fuerzas Armadas en nuestro propio territorio».

Según Lavrov, «muchos políticos occidentales llaman escalada a la presencia de nuestras tropas en nuestro territorio y a los ejercicios necesarios para el entrenamiento de combate (.) cualquier país realiza este mismo tipo de actividades para preparar su Ejército». «Nosotros no amenazamos a nadie, pero sí escuchamos amenazas contra nosotros», añadió el ministro ruso.