Un hombre camina frente al edificio que alberga la Embajada española en Moscú. / AFP | Vídeo: EP

Rusia da una semana a 27 diplomáticos españoles para que abandonen su territorio

Moscú responde con una medida igual a la adoptada por Madrid y deja a la embajada y al consulado prácticamente en manos de locales

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal en Moscú

Como ya era de prever, Moscú optó este miércoles por responder a la expulsión de veintisiete empleados de la embajada rusa en España, decisión adoptada por el departamento de José Manuel Albares el pasado 5 de abril, declarando «persona non grata» al mismo número de diplomáticos españoles. El jefe de la legación en Rusia, Marcos Gómez Martínez, fue convocado este miércoles por la mañana al Ministerio de Exteriores para recibir la comunicación oficial de que también veintisiete de sus empleados deberán abandonar el país en el plazo de siete días.

España, junto con el resto de la Unión Europea, EE UU, Canadá, Australia, Japón y otros países, adoptó sendos paquetes de sanciones contra Rusia por la invasión de Ucrania y la masacre de Bucha, entre cuyas medidas se incluyeron las expulsiones de diplomáticos. A partir de ese momento, Moscú ha ido respondiendo paulatinamente de forma recíproca. Son ya varios los Estados cuyos representantes diplomáticos han tenido que abandonar Rusia. El martes fueron expulsados dos finlandeses y este miércoles treinta y cuatro franceses, pero en la lista del Ministerio de Exteriores ruso hay todavía países que esperan la misma medida.

El pasado 5 de abril la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ya advirtió que, tras la expulsión de veintisiete diplomáticos de suelo español, «todas las decisiones de este tipo» tendrían «la respuesta correspondiente». El personal de la Embajada de España en Moscú era consciente de que con gran probabilidad habría réplica y que su anuncio sería una cuestión de tiempo.

El resultado del cruce de expulsiones pone a España en una situación de franca inferioridad. Si Moscú, tras las deportaciones, pasó de 49 diplomáticos a 22, España, con unos 25 miembros hasta ahora en la legación, solo tendrá en adelante al embajador. El problema adicional es que la mayor parte del personal técnico de la Embajada y el Consulado de España está constituido por contratados locales rusos, que a veces suelen tener preferencia a la hora de obtener plazas de acceso frente a los de nacionalidad española.

Actividad limitada

Tanto Marcos Gómez Martínez como su homólogo, el embajador ruso en Madrid, Yuri Korchaguin, se mantienen en sus puestos. Sin embargo, el primero tendrá muy limitada su actividad diplomática mientras que Korchaguin dispondrá de un margen de acción muy superior. El impacto de las expulsiones en países como Alemania, Francia o Italia será mucho menor, ya que su número de diplomáticos en Rusia se sitúa en torno al centenar, de los que pierden menos de la mitad.

España rechaza la decisión adoptada este miércoles por Rusia de expulsar a 27 diplomáticos españoles de la Embajada en Moscú, según ha constatado el Ministerio de Exteriores en un comunicado tras conocer la decisión del Gobierno de Vladímir Putin.

LA FRASE:

  • José Manuel Albares - Ministro de Exteriores. «El trabajo del personal de la legación siempre ha respetado plenamente las obligaciones previstas en la Convención de Viena»

Para el Ejecutivo de Pedro Sánchez la expulsión de diplomáticos rusos adoptada en Madrid se basó en «motivos de seguridad debidamente justificados, que no se dan en este caso». «El trabajo del personal de la Embajada de España ante la Federación Rusa, cuyo profesionalismo este Ministerio quiere poner en valor, siempre ha respetado plenamente las obligaciones previstas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de Relaciones Consulares», se reiteró desde el departamento que dirige José Manuel Albares.

Al anunciar la decisión de abril, el ministro dijo que se debía a que los diplomáticos rusos «representaban una amenaza para los intereses de seguridad» de España así como por las «terribles acciones» que las fuerzas rusas estaban cometiendo por aquel entonces en Ucrania, entre otros en la localidad de Bucha.

El jefe de la legación de Francia en Rusia, Pierre Levy, también fue convocado este jueves al Ministerio de Exteriores ruso para ser informado de la expulsión de 34 diplomáticos galos en un plazo máximo de dos semanas. París echó el mes pasado a 41 diplomáticos del Kremlin. El Ministerio de Exteriores ruso afirma en un comunicado en su página web que la decisión de Francia «ha causado un grave daño a las relaciones y a la cooperación bilateral».

En el caso de Italia, los diplomáticos obligados a salir de Rusia han sido veinticuatro, en un acto que el Gobierno de Roma calificó de «hostil», aunque el jefe del Ejecutivo italiano, Mario Draghi, destacó que se debe evitar «la ruptura de canales diplomáticos, porque si logramos la paz, la lograremos a través de esos canales diplomáticos».

Más de trescientos diplomáticos rusos fueron expulsados de Estados Unidos y la Unión Europea. Como respuesta, Moscú ha echado de su territorio a miembros de las representaciones de Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Bulgaria, Polonia, Finlandia y otros países, a los que España, Italia y Francia se unieron este miércoles.