Los equipos de rescate ucranianos trabajan en el edificio residencial de Kiev bombardeado por las tropas del Kremlin en las últimas horas. / afp

Rusia vuelve a bombardear Kiev en vísperas de la cumbre de la OTAN

El ataque aéreo, que dejó un muerto y seis heridos, alcanzó un edificio residencial y una guardería infantil de la principal ciudad

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

Hacía tiempo que Kiev, la capital de Ucrania, no sufría bombardeos, pero este domingo por la mañana temprano, horas antes del comienzo de la cumbre del G7 en el castillo de Elmau, en Baviera, el Ejército ruso disparó varios misiles contra la principal ciudad de ese país. Los proyectiles alcanzaron un edificio de viviendas de varios pisos en el barrio Shevchenkovski y una guardería infantil, según informó el alcalde de la ciudad, Vitali Klichkó.

Como consecuencia del ataque hubo al menos un muerto y seis heridos, cuatro de ellos hospitalizados, aunque el balance de víctimas podría ser mayor al no haberse desescombrado todavía la zona afectada. Los impactos causaron un fuerte incendio. Entre los cuatro hospitalizados hay una niña de siete años y su madre. El padre es el único fallecido contabilizado hasta ahora. Este mismo barrio fue bombardeado en marzo pasado y luego a finales de abril, coincidiendo con la visita del secretario general de la ONU, António Guterres.

El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, emitió un comunicado donde sostenía que el ataque tuvo como objetivo la fábrica militar Artiom y que las informaciones sobre la caída de misiles rusos en el barrio Shevchenkovski son «falsas». Según su versión de lo ocurrido, fue un misil ucraniano de defensa antiaérea el que destruyó varios pisos del inmueble en donde se produjeron las víctimas. El departamento castrense ruso recuerda que la misma factoría Artiom ya fue atacada en abril.

El alcalde Klichkó, que acudió al lugar del siniestro, dijo que el objetivo del ataque «es intimidar ante la cumbre de la OTAN». «Nuestros militares hacen todo lo posible para prevenir los ataques contra nuestra ciudad, pero lamentablemente no podemos garantizar la seguridad al cien por cien ni en Kiev ni tampoco en otras partes de Ucrania mientras continúe la agresión rusa», declaró.

«Imperialismo enfermizo»

El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, insistió por su parte en que «la cumbre del G7 debe responder con más sanciones contra Rusia y más armas pesadas para Ucrania». Según sus palabras, es necesario «vencer al imperialismo enfermizo» de Moscú. Los bombardeos se extendieron este domingo también a la ciudad de Járkov, la segunda más importante del país, y la región de Cherkass, en donde se registró un muerto por los ataques.

Mientras tanto, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, visitó en las últimas horas por primera vez a las tropas rusas que combaten en Ucrania. Se trasladó al territorio del Dombás, pero no se reveló el lugar exacto en el que estuvo. Las tropas rusas acaban de lograr la toma de la ciudad de Severodonetsk y tratan ahora de cercar al Ejército ucraniano en la vecina localidad de Lisichansk desde el sur.

Los medios rusos señalaron que el viaje de Shoigu a la parte ocupada de Ucrania es solo de inspección. El ministro, no obstante, aprovechó para repartir medallas entre los militares rusos que más valor demostraron durante el combate, aunque les llamó a no bajar la guardia. Y es que, según sus palabras, quedan aún «muchas hazañas gloriosas por delante», dando a entender que la contienda será todavía larga.