El presidente de Rusia, Vladimir Putin / ep

Putin quiere criminalizar a quienes desenmascaran los crímenes de Stalin

Memorial es una organización rusa no gubernamental nacida para desenmascarar los crímenes del dictador comunista y que ahora el Kremlin quiere disolver

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal en Moscú

Memorial es una organización rusa no gubernamental nacida en 1988 para desenmascarar los crímenes del dictador comunista, Iósif Stalin, evitar que se olviden, lograr la rehabilitación de sus víctimas, rendirles homenaje e impedir que caigan en el olvido. Entre sus fundadores se encuentra el premio Nobel de la Paz, Andréi Sájarov. Gracias a Memorial, se ha documentado la brutal represión estalinista, las ejecuciones sumarísimas y las condenas de reclusión en los Gulag, los terribles campos penitenciarios de los que era imposible escapar. Con el tiempo, incorporó a su actividad la asistencia a los presos políticos y la defensa de los Derechos Humanos en general.

Pero, el pasado 11 de noviembre, la Fiscalía de Moscú presentó una demanda ante el Juzgado Municipal de la capital rusa contra la sección de Derechos Humanos de Memorial y la Fiscalía General contra la organización en su conjunto, que agrupa 50 entidades y recibe financiación internacional, por violar presuntamente la Ley de Agente Extranjero de forma «sistemática y repetida». A la ONG rusa se la acusa además de «justificar a terroristas y extremistas» por preocuparse por las condiciones de reclusión de miembros de organizaciones radicales islámicas.

Memorial, catalogada como «agente extranjero» desde 2016 y, por tanto, obligada a presentarse como tal en sus publicaciones y eventos, niega haber incumplido la ley, considera «absurdas» las acusaciones y subraya que velar por garantizar un trato humano, incluso a terroristas, no significa estar de acuerdo con sus actividades. Pero el proceso judicial ya ha comenzado. El pasado 23 de noviembre tuvo lugar la primera vista en el Tribunal Municipal de Moscú para examinar el caso y el 25 en el Tribunal Supremo.

Preguntado sobre qué opinan en el Kremlin de la persecución desencadenada contra la organización defensora de los Derechos Humanos más famosa emblemática de Rusia, el portavoz de la Presidencia, Dmitri Peskov, se limitó a decir que «acumula muchos problemas desde hace tiempo por incumplir la legislación rusa, en particular, la ley de agente extranjero», término que recuerda a los «traidores y enemigos del pueblo» de la época soviética.

La norma obliga a realizar innumerables y frecuentes formalidades burocráticas, auditorías y declaraciones que deben ser presentadas ante los correspondientes órganos en forma y plazos determinados. De lo contrario, se exponen a multas o a la disolución del ente en cuestión. Los opositores rusos consideran que la ley de «agente extranjero» surgió con el objetivo de crear el caldo de cultivo necesario para encausar a las organizaciones molestas cuando se carece de motivación real y convincente para acallarlas.

Pero el clamor general en contra del acoso a Memorial es cada vez más fuerte. Ya han pedido que se les retiren las demandas, la ONU, la UE, el Consejo de Europa, la OSCE, Amnistía Internacional y los premios Nobel rusos, Mijaíl Gorbachov y Dmitri Murátov. A juicio del diputado de la Asamblea Legislativa de San Petersburgo, Borís Vishnevski, «los herederos de los verdugos de Stalin quieren destruir una de las principales organizaciones de Derechos Humanos de Rusia porque impide que sus crímenes sean olvidados».