Un edificio de Mariupol destrozado tras el impacto de un misil ruso. / reuters

EE UU prestará a Zelenski la ayuda militar necesaria para vencer a Rusia

El viaje de Antony Blinken y Lloyd Austin este domingo a la capital ucraniana es el primero desde el comienzo de la guerra que efectúan altos dirigentes estadounidenses

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

En medio de enormes medidas de seguridad, entre ellas el ocultamiento del itinerario de sus desplazamientos, los secretarios de Estado y Defensa de Estados Unidos, Antony Blinken y Lloyd Austin, tenían previsto reunirse este domingo en Kiev con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para mostrarle el apoyo de Washington a Ucrania en la lucha defensiva que viene librando contra Rusia, cuyo presidente Vladímir Putin decidió el pasado 24 de febrero invadir el país. Blinken y Lloyd deberán garantizar a Zelenski que EE UU seguirá enviando toda la ayuda militar necesaria hasta lograr la victoria sobre Rusia.

El viaje de este domingo a la capital ucraniana es el primero desde el comienzo de la guerra que efectúan altos dirigentes estadounidenses. «Nuestras almas están llenas de un odio feroz hacia los invasores por todo lo que han hecho. Pero no dejemos que la rabia nos destruya por dentro», declaró Zelenski en la víspera.

El presidente norteamericano, Joe Biden, anunció a mediados de mes una ayuda adicional a Ucrania por importe de 800 millones de dólares en armas. En el aeródromo de la ciudad polaca de Rzeszów, situada a 90 kilómetros de la frontera con Ucrania, aterrizaron este domingo precisamente dos aviones de transporte militar estadounidenses C-17A Globemaster y varios Boeing 747 de compañías aéreas contratadas por el Pentágono con armamentos para el Ejército ucraniano que incluyen artillería pesada, drones tácticos, munición y obuses.

El exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, Douglas Lute, dijo este domingo al canal ABC News que «la nueva ayuda militar de Washington a Kiev ayudará a reducir la brecha cuantitativa con respecto a Rusia». A su juicio, «Ucrania tendría ya en el campo de batalla tantos tanques como los rusos». «El desequilibrio cuantitativo en tanques y artillería está empezando a corregirse a favor de los ucranianos», añadió.

Fuentes del Pentágono aseguraron la semana pasada que, además de los envíos de armas, especialistas estadounidenses desplegados en el frente oriental de la OTAN tienen planeado formar a militares ucranianos en el manejo de cañones M777 Howitzer, las piezas de artillería de última generación entregadas ya a Ucrania.

Antes de la llegada a Kiev de Blinken y Austin, Zelenski habló ayer por teléfono con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. «He mantenido una importante conversación telefónica con el presidente Erdogan», afirmó el presidente ucraniano y señaló que había insistido en pedir su ayuda para evacuar a los civiles de Mariúpol. Según la Presidencia ucraniana, ambos dirigentes analizaron también la situación de punto muerto en la que se encuentran sumidas las conversaciones entre Moscú y Kiev para lograr un cese de las hostilidades.

El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, anunció el sábado el cierre del espacio aéreo de su país a los aviones rusos militares o civiles que transporten soldados de Rusia a Siria. En Kiev se ha interpretado tal decisión de Ankara como la respuesta al bombardeo que la aviación rusa llevó a cabo el sábado contra la ciudad portuaria de Odessa, que causó ocho muertos, entre ellos un bebé de tres meses, y 20 heridos, según denunció Zelenski.

La Fuerza Aérea de Ucrania aseguró en Facebook que los misiles fueron disparados desde bombarderos Tu-95. Dos de los cohetes impactaron contra una instalación militar y dos contra edificios de viviendas. El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, dijo que «el único objetivo de los ataques de misiles rusos contra Odessa es el terror».

La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshuk, denunció ayer una vez más que Rusia sigue impidiendo la evacuación de civiles de la sitiada Mariúpol al no haber sido posible abrir ningún corredor humanitario. «No pedimos, sino que exigimos a la ONU que propicie un alto el fuego y la apertura de un corredor humanitario para sacar a los civiles de la acería Azovstal y de toda la ciudad en su conjunto», declaró.

Naciones Unidas exigió este domingo un alto el fuego «inmediato» en Mariúpol para permitir la evacuación de los 120.000 civiles que allí se encuentran atrapados. «Necesitamos una pausa en los combates ahora mismo para salvar vidas. Cuanto más esperemos, más vidas estarán amenazadas. Se les debe permitir evacuar ahora, hoy mismo. Mañana será demasiado tarde», dijo Amin Awad, coordinador de la crisis ucraniana en Naciones Unidas. Kiev volvió ayer a acusar a las fuerzas rusas de seguir bombardeando Mariúpol y, en especial, Azovstal, último foco de resistencia en la ciudad, a pesar de que Putin ordenó detener el asalto.

Guterres viaja a Moscú y Kiev

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, visitará el martes Moscú, en donde será recibido por Putin y por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el jueves irá a Kiev para ver a Zelenski y Kuleba. Antes de esas dos visitas, Guterres pasará hoy lunes por Ankara para reunirse con Erdogan, que se ha erigido como principal mediador entre Rusia y Ucrania. Según ha explicado la portavoz adjunta de Naciones Unidas, Eri Kaneko, el objetivo principal del viaje del secretario general consiste en buscar una vía que permita «silenciar las armas».

El presidente ucraniano reprochó a Guterres que viaje antes a Moscú que a Kiev. Según su opinión, «es sencillamente erróneo ir primero a Rusia y luego a Ucrania (…) no tiene lógica», subrayó el sábado durante una rueda de prensa. «La guerra es en Ucrania, no hay cuerpos en las calles de Moscú. Sería lógico ir primero a Ucrania y ver a gente, ver las consecuencias de la ocupación», manifestó Zelenski.

Por otro lado, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) está haciendo esfuerzos para lograr la liberación de varios miembros de la misión de monitoreo (SMM) destacados en Donbass y arrestados por las autoridades separatistas, según un comunicado distribuido por la organización. «La OSCE está extremadamente preocupada por la detención de varios miembros de la SMM en Donetsk y Lugansk», decía la nota.

El día anterior, la vicepresidenta de la delegación británica ante la OSCE, Deirdre Brown, sostuvo que había informes alarmantes de que los observadores habían sido hechos prisionero. Destacó que «no estaban armados, su tarea era informar sobre la situación de manera imparcial y objetiva». La OSCE desplegó una misión en el este de Ucrania en 2014, pero su mandato expiró el 31 de marzo de este año, después de que Rusia acusara a los observadores de parcialidad y no renovara el permiso para su trabajo en la frontera con las dos autoproclamadas repúblicas. Todos ellos fueron conminados a abandonar la zona y, en Lugansk, se les llegó a acusar de «transferir información clasificada a servicios de inteligencia extranjeros».