Familiares y amigos llevan el ataúd de Shireen Abú Akleh. / REUTERS

Israel carga contra el féretro de la periodista asesinada por portar la bandera palestina

Los militares lanzaron granadas aturdidoras, aporrearon a los presentes y no se libraron ni quienes llevaban el ataúd

MIKEL AYESTARAN

Shirin Abú Akleh no pudo descansar ni el día de su propio funeral. Las fuerzas israelíes cargaron con toda la fuerza contra el cortejo fúnebre, lanzaron granadas aturdidoras, aporrearon a los presentes y no se libraron ni quienes llevaban el ataúd, que estuvo a punto de caer al suelo. Los agentes no permitieron llevar el cuerpo a hombros hasta la Catedral de la Anunciación de la Virgen, en el corazón de la Ciudad Vieja, y sobre todo no querían que bajo ningún concepto se exhibieran banderas palestinas.

Trataron por todos los medios de evitar que los palestinos despidieran a la reportera palestina con su enseña nacional. No lo consiguieron y poco después Jerusalén vivió una de las movilizaciones palestinas más importantes que se recuerdan con la Ciudad Vieja tomada por miles de palestinos que acudieron a dar el último adiós a la periodista estrella de Al-Jazeera, la cadena de noticias más importante del mundo árabe.

La ciudad santa, donde vivía Shireen, recogió el testigo de Ramala, donde el jueves también recibió un adiós multitudinario. Tras el caos a las puertas del hospital donde estaba el cuerpo, la Policía no intervino en la catedral, ni en la marcha al cementerio en el Monte Zion, donde fue enterrada entre banderas palestinas y al grito de «Jerusalén es árabe».

La cadena Al-Jazeera, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y todos los periodistas presentes en Yenín el día de su muerte acusan a los soldados israelíes de disparar a Shireen en la cabeza. El Estado judío mantiene que es «incapaz» de determinar quién mató a una reportera que iba perfectamente identificada con su chaleco, casco y logotipo de 'Press'.