Las Fuerzas de Seguridad de Israel inspeccionan el escenario de una explosión registrada en una parada de autobús en una de las entradas de Jerusalén. / EFE

Un doble atentado en Jerusalén causa un muerto y catorce heridos

Israel se lanza a la caza de la célula responsable de las explosiones, ocurridas en dos paradas de bus en hora punta y que no han sido reivindicadas

MIKEL AYESTARAN Estambul

Israel activa el estado de alerta para localizar y detener a la célula responsable de las dos explosiones que costaron la vida a un joven de 16 años e hirieron a otras catorce personas en Jerusalén. La víctima fue identificada como Aryeh Schupak, israelí-canadiense a quien el atentado sorprendió cuando se dirigía a la escuela religiosa donde cursaba sus estudios. La Policía de Israel sospecha que las explosiones, sucedidas con un intervalo de media hora, las provocaron artefactos de «alta calidad» activados por control remoto y aseguró que este tipo de operaciones «no se había visto en años». El jefe del Estado Mayor, Aviv Kohavi, decidió acortar su viaje a Estados Unidos y poner rumbo a casa para supervisar la respuesta al atentado.

Jerusalén revivió durante toda la jornada los recuerdos de la Segunda Intifada, cuando los autobuses se convirtieron en objetivo de ataques suicidas entre 2000 y 2005. Esta vez los artefactos se activaron a distancia en dos paradas de Givat Shaul y Ramot, situados en la periferia de la ciudad santa, y lo hicieron a primera hora de la mañana, en el horario en el que la ciudad despierta y la gente va a trabajar y estudiar. Los primeros datos de la investigación apuntaron a dos mochilas con explosivos reforzados con clavos para actuar como metralla, según la cadena pública Kan. En los últimos meses se habían producido ataques de lobos solitarios con cuchillos o atropellos con vehículos, pero un atentado de este tipo requiere una organización y preparación muy superior y siembra el temor porque pueden volver a golpear.

Un 2022 sangriento

El primer ministro saliente, Yair Lapid, se dirigió a los autores en las redes sociales para decirles que «les capturaremos. Pueden huir, pueden esconderse, pero eso no les ayudará. Las fuerzas de seguridad les capturarán (…) Si se resisten, morirán. Si no, harán frente a toda la dureza de la ley». Ningún grupo palestino ha reivindicado estas explosiones calificadas de «terrorismo» por el Estado judío, pero desde Gaza Hamás declaró que «la operación es resultado de los crímenes de la ocupación y los colonos contra nuestro pueblo y la Mezquita de Al Aqsa y reafirma con pruebas concluyentes que el terrorismo israelí sólo tendrá como respuesta más operaciones heroicas».

La Policía analiza las evidencias en el lugar de los hechos. / EFE

2022 se ha convertido en el año más sangriento de los últimos tiempos del conflicto entre israelíes y palestinos. Con la muerte del joven Schupak son 28 los israelíes muertos en los últimos ocho meses, la cifra más alta desde 2015. En el lado palestino se contabilizan 139 fallecidos, de ellos 30 menores, según los datos del Ministerio de Interior en Ramala. El último en sumarse a la lista fue Ahmed Shehada, también de 16 años, como Schupak, a quien el Ejército mató de un disparo en el pecho en una operación militar desarrollada en Nablus.

Itamar Ben Gvir, gran estrella de las últimas elecciones y posible futuro ministro de Seguridad Pública en el Gobierno que prepara Benjamín Netanyahu, llamó a retomar el asesinato selectivo de líderes de grupos armados palestinos y a imponer severos toques de queda en las localidades de origen de los autores de este tipo de ataques.