Jerusalén celebra su marcha del Orgullo. / EFE

Jerusalén celebra su marcha del Orgullo bajo amenazas de muerte

Cerca de 3.000 agentes blindaron el recorrido tras una semana marcada por los ataques verbales de los ultraortodoxos, que recuerdan en sus mensajes a Sodoma

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

En menos de una semana Jerusalén cambió el blanco y azul de la bandera de Israel por el arcoíris del orgullo LGBTQ. El domingo los sectores ultranacionalistas protagonizaron la polémica Marcha de las banderas en la Ciudad Vieja y este jueves, cuatro días después, miles de gais, bisexuales, trans, intersexuales y queer marcharon por la parte occidental de la ciudad santa para reclamar igualdad y tolerancia. 2.800 agentes de seguridad blindaron el recorrido. El acto cumplía veinte años y se realizó tras una semana marcada por las amenazas de muerte a los organizadores.

Los mismos ultranacionalistas que el domingo tomaron el Barrio Musulmán de la Ciudad Vieja organizaron una contramanifestación en la que se pudieron escuchar eslóganes como «Jerusalén no es Sodoma» o «no al terror LGBTQ». En la edición de 2015 un judío ultraortodoxo apuñaló hasta matar en mitad del recorrido a la joven Shira Banki y desde entonces cada marcha del Orgullo se realiza bajo enormes medidas de seguridad. Esta misma semana, la ciudad de Netivot suspendió su marcha porque organizadores y activistas llegaron a recibir balas en sus buzones.

En marcha la de Jerusalén se vio una inusitada presencia de cargos públicos, algo nada habitual en la era del dirigente conservador Benjamín Netanyahu. Por primera vez desde que se celebra este día en la ciudad santa, el presidente del parlamento, Mickey Levy, tomó parte y habló ante los participantes. También lo hicieron ministros como la de Transporte, Merav Michaeli, quien aseguró que «todas las personas merecen ser amadas sin importar su género o a quién aman».

Cuatro palestinos muertos

La marcha fue una fiesta de colores, música, eslóganes y bailes. Para el estudiante español Ivan Toyos era su primera experiencia en esta jornada en Jerusalén y vio «un ambiente muy reivindicativo, muy familiar». Todos los accesos al recorrido estaban vallados y solo había puntos muy concretos de entrada en los que la policía registraba a cada asistente y le marcaba con una pulsera de color azul.

Jerusalén celebra su marcha del Orgullo. / efe

Mientras la parte judía de Jerusalén celebraba el Día del Orgullo, en los territorios ocupados vivieron una nueva jornada de funerales. Las fuerzas de Israel han matado a cuatro palestinos en las últimas 48 horas, los dos últimos fueron Odeh Saqa, de 17 años, que murió de un disparo en el pecho en Al-Midya y Ayman Mheisen, de 29, también abatido por disparos, pero en Belén. Ambos participaban en protestas y, según el portavoz de la presidencia palestina, Nabil Abu Rudeineh, fueron «ejecutados por orden del primer ministro Naftali Bennet».