El incendio se podía ver desde todo Beirut. / Afp

Un nuevo incendio en Beirut calcina toda la ayuda de la Cruz Roja

La ciudad revivió la pesadilla de agosto, cuando una explosión de nitratos abandonados aún sin aclarar acabó con la vida de 192 personas

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

Un incendio en el puerto de Beirut hizo este jueves que la ciudad reviviera la pesadilla de la explosión del 4 de agosto. Un enorme hongo de humo negro se elevó al cielo de la capital libanesa a media tarde y durante horas oscureció la vida de unos vecinos traumatizados por la tragedia que dejó 192 muertos y destrozó media urbe.

Equipos de la Defensa Civil y helicópteros militares trabajaron sin descanso para intentar controlar el fuego y apagar las llamas que surgieron de dos almacenes. El director regional del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR), Fabrizio Carboni, informó de que en uno se guardaban miles de raciones de alimentos y medio millón de litros de aceite para cocinar. «Nuestra operación humanitaria corre el riesgo de sufrir una interrupción», lamentó Carboni a través de las redes sociales.

El fiscal general de Líbano, Ghassan Oueidat, ordenó una investigación «inmediata» para esclarecer las causas del «repentino incendio» e insistió en que los resultados deben ser anunciados «en la mayor brevedad» debido a «la gravedad de la situación». La gente no confía en sus palabras de la Fiscalía porque poco más de un mes después de la explosión se siguen sin conocer las causas ni los culpables. El 4 de agosto marcaron un plazo de cinco días para aclarar lo ocurrido, pero no lo cumplieron y la población sigue a la espera de respuestas y justicia. Algo similar ocurrió con la reacción del presidente, Michel Aoun, quien hizo una declaración parecida a la de comienzos de agosto y aseguró que la causa del incendio pudo ser «un sabotaje o un accidente».

«No sabemos lo que pasó»

«Estábamos trabajando y, de repente, hubo gritos para decirnos que saliéramos», explicó a la agencia AFP uno de los trabajadores que se encontraban en la zona. «Se estaban realizando trabajos de soldadura y luego empezaron las llamas. No sabemos qué pasó», añadió. El director en funciones del puerto, Bassem al-Kaissi, apuntó en una televisión libanesa que «todo comenzó en los bidones de aceite, antes de propagarse a los neumáticos. Tal vez se deba al calor, tal vez a un error, aunque es pronto para saberlo».

El de este jueves fue el segundo incendio de la última semana en la zona del puerto y Al-Kaissi anunció que a partir de ahora «no se podrán importar ni almacenar materiales inflamables sin el permiso previo de todas las autoridades pertinente». No logró tranquilizar a una población que lleva en estado de shock desde hace cinco semanas.

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