El hospital de Bagdad tras el incendio. / Efe

Una explosión deja más de ochenta muertos en un hospital covid de Bagdad

Fue provocado por la explosión de un cilindro de oxígeno y el centro médico carecía de medidas anti incendio

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

Bagdad vive el primero de los tres días de luto decretados por el Gobierno en señal de duelo por la muerte de 82 personas tras el incendio en el hospital Ibn al Jatib de Bagdad, centro dedicado a pacientes con coronavirus. Esta vez no fue un coche bomba o un terrorista suicida, en esta ocasión fue la explosión de un cilindro de oxígeno en un centro médico que, pese a su renovación el pasado año, carecía de medidas anti incendio, según denunciaron los responsables de las unidades de defensa civil. Los falsos techos en la unidad de cuidados intensivos (UCI) eran de material inflamable y «no había detectores de humo, que podían haber cambiado la historia totalmente», reveló el general Khadhim Bohan a la cadena Iraqiya.

Entre las víctimas están los treinta enfermos que se hallaban en la UCI bajo ventilación cuando se produjo una explosión. En Irak, como en otros países de la región, los familiares tienen permiso para acompañar a los enfermos incluso en cuidados intensivos y por eso la cifra de fallecidos se elevó de forma tan rápida. «La mayor parte de las víctimas murieron porque fueron desplazadas y privadas de ventiladores, y otras, asfixiadas por el humo«, recogió el comunicado de la defensa civil. Fallecieron con los pulmones agotados por el virus y asfixiados por el humo que rápidamente se propagó por las plantas.

La ira popular fue en aumento conforme fueron revelándose los detalles de la tragedia ocurrida en este hospital situado en uno de los barrios más pobres de la capital. En las redes sociales se viralizó el hashtag que pedía la dimisión del ministro de Salud y denunciaba la corrupción endémica de un país que, pese a ser uno de los máximos productores de petróleo del mundo, tiene un precario sistema sanitario. El primer ministro, Mustafa Al Kazemi, movió ficha y suspendió al responsable de Salud, Hasan al Tamimi. Después de que la Comisión gubernamental de derechos humanos calificara lo ocurrido de «crimen contra pacientes extenuados por el covid-19, que pusieron sus vidas en manos del ministerio de Salud y que en vez de curarse murieron por las llamas«, Kazemi ordenó también que el gobernador de Bagdad, el jefe de Salud para el Este de la ciudad, el director del hospital, el director de seguridad y los responsables del mantenimiento de los dispositivos en el hospital fueran interrogados.

Temas

Irak