La reportera de Al Jazeera, Shireen Abu Akleh. / REUTERS

La ONU acusa a Israel del asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh

El estudio del organismo internacional repite el mismo resultado de las investigaciones realizadas por medios como The Washington Post o The New York Times

MIKEL AYESTARAN Corresponsal en Jerusalén

«Los disparos que mataron a Abu Akleh e hirieron a su colega Ali Sammoudi provinieron de las fuerzas de seguridad israelíes y no de disparos indiscriminados de palestinos armados», esta es la conclusión de la investigación realizada por Naciones Unidas sobre la muerte de la periodista Shireen Abu Akleh. El estudio del organismo internacional repite el mismo resultado de las investigaciones realizadas por medios como The Washington Post o The New York Times, todos señalan al Ejército israelí como responsable del tiro en la cabeza que acabó con la vida de esta reportera de 51 años del canal Al Jazeera.

El 11 de mayo Shireen Abu Akleh cubría una operación del Ejército en el campo de refugiados de Yenín. La veterana periodista, un icono del periodismo palestino, iba perfectamente identificada y protegida con chaleco y casco, pero esto no le sirvió de nada. Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, aseguró en el transcurso de la presentación del informe que en la zona «no había actividad de grupos armados palestinos» y que «se dispararon varias balas hacia los periodistas desde la dirección de las fuerzas de seguridad israelíes».

La investigación del organismo internacional recoge que los soldados siguieron disparando contra un hombre desarmado que acudió a socorrer a Abu Akleh. Una situación que se puede ver en las imágenes grabadas por los reporteros. En opinión de la ONU es «muy preocupante que las autoridades israelíes no hayan llevado a cabo una investigación criminal».

Pese a todos los adelantos de videovigilancia que supervisan cualquier operación del Ejército en los territorios ocupados, Israel apuesta por la ambigüedad y mantiene como versión oficial que «Abu Akleh no recibió un disparo intencional de un soldado» y que «no es posible determinar si fue asesinada por un miliciano palestino o por un soldado». Los israelíes reclaman la bala, pero los palestinos se niegan a entregar esta prueba extraída durante la autopsia a la reportera, que piensan llevar directamente a la Justicia Internacional. Al Jazeera tuvo acceso a una fotografía del proyectil y se trata de un calibre de 5,56 mm, el mismo que utilizan los rifles M4 de las fuerzas israelíes.

El Estado judío quiere pasar página lo antes posible por eso decidió no abrir una investigación criminal. Tampoco habrá sanciones para los agentes que intervinieron de forma brutal en el funeral de la reportera, en el que cargaron hasta contra los portadores del féretro. La investigación interna de la Policía, a la que tuvo acceso el diario Haaretz, concluyó que hubo «fallos en la conducta», pero aclaró que no se castigará a los responsables.

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