Estudiantes celebran una protesta contra la 'cultura de la violación' en Highgate, uno de los colegios privados más caros de Londres. / REUTERS

Ola de denuncias de delitos sexuales en escuelas británicas

Un movimiento que ya se equipara con el 'MeToo' exige a los colegios que termine la normalización del acoso sexual

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

Un movimiento de denuncia de delitos sexuales cometidos en los colegios británicos ha recogido ya más de diez mil testimonios personales de adolescentes y jóvenes, creando una conmoción que ya se describe como el 'MeToo' de la enseñanza. El problema no es nuevo, pero tanto las instituciones como los mismos centros no parecen haber actuado con suficiente brío para reducir la violencia sexual.

El sindicato de directores de colegios de secundaria ha publicado una declaración, en la que su secretario general, Geoff Barton, señala que «la información de los medios sobre estos testimonios se ha centrado en el papel de las escuelas, pero en realidad implican a jóvenes en colegios y universidades, en una amplia variedad de circunstancias, a menudo fuera de las instalaciones, en situaciones como guateques».

La lectura de unos cuarenta testimonios publicados en el sitio 'everyonesinvited.uk' confirma la puntualización de Barton y añade otro factor frecuente, el consumo de alcohol por adolescentes. La lista de los hechos- violaciones, asaltos y acosos, obtención de imágenes y chantajes,… crece como producto de escritores anónimos que revelan lo que les ocurrió cuando tenían diez o más años, siendo diez en el mínimo de la muestra de los leídos.

Una web que invitaba a dejar testimonios ha recibido más de diez mil, todos ellos anónimos

La atención de los medios, donde abundan quienes estudiaron en colegios privados, se concentra en algunos casos llamativos entre los más caros. Por ejemplo, en el de Highgate, en el norte de Londres, cuyas tasas anuales son de unos 25.000 euros. Su director ha recibido un dossier con 170 casos. Exalumnos de Eton, St. Paul's, Westminster, Latymer, Marlborough, London Oratory,… son mencionados como autores o víctimas en los testimonios publicados. Pero los colegios privados acogen al 15% de la población escolar.

Delitos penales

La BBC pidió hace algo más de cinco años a las policías regionales que les diesen las cifras de denuncias de delitos sexuales cometidos en escuelas de 2012 a 2015. La suma de los casos reportados era una cifra algo menor que 4.000 asaltos físicos y más de 600 violaciones. El responsable de protección de niños en el consejo de jefes de Policía, Simon Bailey, afirmó entonces que eran «la punta del iceberg».

Un comité del Parlamento elaboró un informe en el que se añadían otros datos: un tercio de las chicas entre 16 y 18 años habían experimentado toques sexuales no deseados y a más del 70% le habían llamado zorra o puta. Entre los casos descritos, había eventos singulares, como un acoso sexual entre niños de cinco años y, algo más corriente, que hombres silben a niñas y adolescentes cuando caminan hacia la escuela.

El comité recomendó que los consejos escolares prevengan esas conductas con guías para todos los segmentos del centro y que los entes inspectores, distintos para las estatales y las privadas, incluyesen en sus informes la evaluación de los sistemas de registro o prevención. Los diputados afirmaban que el problema solo podía resolverse convirtiendo en obligatoria «la enseñanza de sexo y relaciones».

La pujanza de las denuncias quizás quiebre esta vez lo que el policía Bailey señala en su comentario sobre lo que está sucediendo ahora, que algunas escuelas acallan las denuncias para no dañar su reputación. Antiguos alumnos de Highgate han escrito una carta a su director, quien ha reconocido que «los testimonios son devastadores». Ha pedido disculpas y prometido una investigación independiente. En su declaración, London Oratory señala que ha aconsejado a los denunciantes que acudan a la Policía, porque se trata de actos penales.

A las dificultades para enmendar un problema que, según Bailey, tiene un carácter global, se añade aquí una diferencia quizás importante con el movimiento 'Me Too'. Salvo algunas jóvenes que lideran la denuncia, la aplastante mayoría de los mensajes emergen anónimos en internet.