La lucha contra el coronavirus

Nueve de cada diez habitantes del mundo ya no pueden viajar por la pandemia

02/04/2020

Es un 94% de la población del planeta dentro de 143 países que tienen restricciones en sus fronteras, mientras que las solicitudes de asilo son rechazadas casi en masa.

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Más de nueve de cada diez personas en el mundo están sujetas en la actualidad a diferentes tipos de restricciones de viaje a causa de las medidas tomadas para tratar de frenar la expansión creciente de la pandemia de COVID-19, según los datos publicados este miércoles por el Centro de Investigación Pew de Estados Unidos. Cuando el planeta se acerca ya al millón de infectados y a los 50.000 muertos, un 93% de la población global de 7.200 millones de personas vive en países que limitan el movimiento fronterizo de quienes no sean ciudadanos suyos o residentes. Incluso cuatro de cada diez (el 39%) vive en Estados que tienen sus fronteras completamente cerradas a turistas, a viajeros por negocios o a nuevos inmigrantes.

«Al 31 de marzo de 2020, 143 países tenían cierres de fronteras completos (64 de ellos) o parciales (los 79 restantes) debido al brote» del coronavirus detectado en China a mediados de diciembre, señalaron los expertos del centro Pew, que basado sus cálculos en los propios anuncios de los países y en los datos de población de las Naciones Unidas. No obstante, advirtió que «a medida que más países implementen o amplíen las restricciones de viaje, se espera que estos números aumenten».

China, la nación más poblada del mundo (1.400 millones), tiene cerradas sus fronteras completamente a todo extranjero que no sea personal diplomático o científico desde el 18 de marzo. India, con más de 1.300 millones, y Estados Unidos, con unos 330 millones, dispusieron por su parte clausuras parciales de sus territorios.

Asimismo, en la gran mayoría de los países de América Latina rigen cierres totales de fronteras. En algunos, como Argentina y los Estados andinos, incluso con limitaciones de regreso para sus propios ciudadanos. Otros, como México y Venezuela, tienen cierres parciales, en tanto Nicaragua es el único que todavía mantiene sus fronteras abiertas.

Pero las restricciones masivas por el COVID-19 también han impactado en las solicitudes de asilo, que han empezado a ser rechazadas casi en masa. Estados Unidos anunció que rechazará a los posibles solicitantes de asilo en su frontera sur con México, mientras que Canadá que no atenderá las peticiones de quienes lleguen por tierra desde Estados Unidos. Y en Europa también se suspendieron muchas audiencias de asilo.

«Los 272 millones de migrantes internacionales del mundo pueden tener dificultades para regresar a sus países de origen en el futuro cercano debido a las crecientes restricciones de viaje y a la menor cantidad de vuelos de aerolíneas comerciales», señalan desde Pew. Sin embargo, las fronteras siguen sin embargo abiertas al flujo de mercancías, aunque en los Estados miembro de la UE, por ejemplo, los tiempos de espera para el movimiento comercial han aumentado «sustancialmente».

«Una crisis como una guerra»

Por su parte, los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron este miércoles que «la pandemia del COVID-19 es una crisis como ninguna otra. Es como si fuera una guerra y en varios sentidos lo es. La gente está muriendo«, dijeron los expertos Giovanni Dell’Ariccia, Paolo Mauro, Antonio Spilimbergo y Jeromin Zettelmeyer en un informe.

En dicho estudio explican que en los casos de una guerra, los gastos masivos en armamento estimulan la actividad económica y se aseguran los servicios esenciales. Sin embargo, «en esta crisis las cosas son más complicadas, aunque la característica común es la necesidad de un incremento del rol del sector público«, apuntaron.

Según las estimaciones en que basan su análisis, se espera que la epidemia en su estadio más intenso dure al menos uno o dos trimestres (partiendo de marzo), mientras las medidas para evitar la propagación han provocado un frenazo económico generalizado. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha llegado a comparar la crisis actual como la más desafiante «desde la Segunda Guerra Mundial».